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GMV controla desde tierra OneWeb, la mayor constelación de satélites de todos los tiempos

GMV es líder mundial en el desarrollo de centros de control de satélites

La compañía española GMV ha puesto a punto las estaciones terrenas de OneWeb en Estados Unidos y el Reino Unido, desde donde se supervisa una mega constelación de satélites de comunicaciones que puede llegar a tener cerca de 2.000 plataformas espaciales.

Con la puesta en órbita el 27 de febrero de las seis primeras plataformas de la mega constelación de satélites OneWeb, el grupo tecnológico español GMV ha comenzado a efectuar el seguimiento y control de la que va a ser la mayor red de comunicaciones vía satélite jamás desplegada en el espacio.

Con una previsión inicial de despliegue en el espacio de nada menos que 648 satélites ‒600 operativos y 48 en reserva‒ que posteriormente podrá alcanzar las 900 o incluso las 1980 plataformas, los centros de seguimiento y control de OneWeb en el Reino Unido y Estados Unidos están dotados con herramientas tecnológicas de GMV, empresa líder a escala mundial en el suministro de centros de control terreno para satélites de todo tipo, principalmente de telecomunicaciones comerciales.

El norteamericano Greg Wyler es el visionario que ha dado vida
a OneWeb

En esencia, el reto que ha afrontado la compañía con su sede central en Tres Cantos (Madrid) consiste en desarrollar las tecnologías necesarias para gobernar desde tierra el nuevo sistema espacial, concebido para brindar acceso 3G, LTE, 5G y WiFi a escala global y “a precios asequibles para todo el mundo” a partir de finales de 2020 o principios de 2021, aseguran los directivos de la compañía.

La empresa capitaneada por Jesús Serrano, con Jorge Potti al frente de la división espacial, ha logrado desbancar a sus competidores y obtener un contrato para desarrollar los avanzados centros de mando y control de la constelación, encargados de velar por el buen funcionamiento de tan elevado número de satélites en el espacio.

Los equipamientos desarrollados por GMV se han instalados en los dos centros de operaciones de la constelación y proporcionan el conocimiento global en tiempo real del estado de la constelación, el acceso a la telemetría y proceso de comandos, a la vez que automatizan los contactos entre los satélites y las antenas terrenas.

Ello es posible gracias a hifly®, la herramienta que asegura el seguimiento y control de los satélites; flyplan®, que permite la automatización de los contactos; y fleetDashboard®, una herramienta que proporciona el conocimiento global del estado de la constelación y que GMV ha desarrollado de forma conjunta con el equipo de operaciones de OneWeb.

GMV es líder mundial en el desarrollo de centros de control de satélites

OneWeb aspira a convertirse en un operador global de telecomunicaciones y sus objetivos comerciales pasan por proporcionar conectividad en banda ancha e Internet a servicios de emergencia, al transporte marítimo y a la aviación civil.

 

En una segunda etapa, la gigantesca red de comunicaciones espaciales se plantea ofrecer conectividad de banda ancha a decenas de millones de usuarios en cualquier rincón del mundo, principalmente allí donde antes nunca habían llegado las comunicaciones terrestres, sea cual sea la zona del planeta donde se encuentren. Ese es el sueño y la apuesta de Greg Wyler, el fundador y presidente de OneWeb, para quien la contribución de GMV resulta clave para poder supervisar y hacer rentable su empresa.

La segunda misión OneWeb está programada para una fecha indeterminada de agosto o septiembre del presente año y llevaría al espacio diez nuevos satélites. En esta ocasión el despegue se realizaría también con un lanzador Soyuz pero desde el cosmódromo ruso de Baikonur. A partir de este segundo lanzamiento, las previsiones son continuar con despegues al espacio “cada 21 días”, afirma Greg Wyler.

Construidos por OneWeb Satellites, una empresa creada por Airbus Defence and Space y OneWeb ‒compañía británica fundada por Greg Wyler‒, con un peso al despegue de 147,7 kilos y emplazados en órbita baja terrestre a 1.200 kilómetros de altura, cada satélite ha costado cerca de un millón de dólares y dispone de seis antenas, dos en banda Ku (capaces de enviar 8 Gigabits por segundo), dos en banda Ka y dos para TTC

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