Misión espacial LISA Pathfinder: A la caza de las ondas gravitacionales de Einstein

 

Con más de cinco años de retraso, un sobrecoste superior al 200 por ciento y una destacada participación española, una sonda  europea va a validar las tecnologías que en 2034 deben dar la razón a Einstein.

El LISA Pathfinder listo para ser encapsulado en la cofia del lanzador Vega.

El LISA Pathfinder listo para ser encapsulado en la cofia del lanzador Vega.

Por Juan Pons: La puesta en órbita del nuevo satélite europeo LISA Pathfinder tendrá que esperar. Previsto su lanzamiento para la madrugada del  miércoles, 2 de diciembre, la identificación de un problema técnico en el cohete Vega encargado de ponerlo en órbitaexige un análisis adicional”, anunció pocas horas antes del lanzamiento un comunicado de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Mientras se intentan solventar los problemas que han retrasado el despegue del Vega, los altos responsables de la ESA se muestran aliviados por el inminente envío al espacio de LISA Pathfinder, que durante los últimos cinco años ha sido un quebradero de cabeza. Hasta tal punto lo ha sido que, en junio de 2011, una de las alternativas que contemplaba la Agencia era cancelar el programa. Pero la presión de alemanes e italianos logró salvar la misión.

LISA Pathfinder es un satélite de demostración cuya finalidad es validar las sofisticadas y complejas tecnologías que viajan a bordo. De conseguirlo, una posterior misión espacial ─eLISA, prevista para 2034─ será enviada al espacio para encontrar las esquivas ondas gravitatorias y demostrar que Albert Einstein tenía razón con su Teoría de la Relatividad General, que publicó en Alemania precisamente el 2 de diciembre de 1915, hoy hace exactamente un siglo.

Concebida como una modesta misión de demostración, recibió la luz verde del Comité de Programas Científicos de la ESA en junio de 2004, se le asignó un presupuesto de 185 millones de euros y se programó su puesta en órbita para 2008.

Sin embargo, a finales de 2015, LISA Pathfinder todavía está en tierra ¿Cuales han sido los motivos para tener un retraso de siete años? La puesta a punto de LISA Pathfinder ha requerido tecnologías de medida muy sensibles y de muy alta precisión, lo que ha obligado a continuos cambios, tanto en la parte científica como, por ejemplo, también en el sofisticado sistema de micro propulsión en órbita. Año tras año, el presupuesto se ha ido multiplicando hasta alcanzar la cifra de 415 millones de euros: el 224 por ciento respecto a lo inicialmente previsto.

El mayor problema consistía en que se trataba de poner a punto tecnologías que en 2004 estaban mucho más allá de lo desarrollado hasta el momento, lo que ha originado continuos cambios y nuevas demandas por parte de los ingenieros y del equipo científico”, subraya un experto próximo a la ESA.

¿Hay lecciones aprendidas? ¡Por supuesto! La principal ─recalca el experto─ es que la ESA tiene que efectuar una muy profunda evaluación de riesgos antes de embarcarse en programas científicos de gran complejidad”. Álvaro Giménez, el reelegido director de Ciencia de la ESA así lo ha entendido y lo viene poniendo en práctica desde 2011.

La aportación española

Tan sólo seis empresas españolas han participado en el desarrollo del satélite y su instrumentación: Airbus Defense and Space, Airbus CRISA, Alter Technology, GMV, RYMSA y SENER, “por un valor superior a los 10 millones de euros”, asegura Pilar Román, responsable de programas científicos de la ESA en el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).

Isabel Cabeza de Airbus Defense and Space en España.

Isabel Cabeza de Airbus Defense and Space en España.

Airbus Defense and Space en España ha sido responsable del cableado del satélite, una labor que ha exigido “el exquisito control de la distribución de masas”, afirma Isabel Cabeza, responsable de instrumentos ópticos de la compañía; Airbus CRISA ha materializado el desarrollo de la unidad de acondicionamiento y distribución de potencia del satélite y del módulo de interfaces de propulsión del ordenador de a bordo, “para lo que hemos tenido que hacer milagros en reducir la masa de 16,5 kg a 13, asegura Emilio Lapeña, director técnico de CRISA.

Alter Technology ha efectuado el aprovisionamiento y control de calidad de todos los componentes electrónicos del satélite; GMV ha desarrollado software clave para el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) en Darmstadt (Alemania); RYMSA ha aportado las antenas de baja y media ganancia y SENER ha asumido el diseño, desarrollo, fabricación, integración y verificación del sistema de diagnóstico y de gestión de datos de todo el componente científico. Todo ello había sido entregado a la ESA antes de 2009.

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