La semana pasada se informó que Saab había presentado una propuesta al gobierno de Canadá por 72 cazas Gripen y seis plataformas GlobalEye, con base en Bombardier Global Express.
La nueva propuesta de Saab a Canadá generaría hasta 12.600 empleos en Canadá. Esta oferta se está analizando mientras el país reevalúa su futura combinación de aeronaves de combate, y el impacto industrial nacional vinculado a los grandes programas de defensa. La oferta se enmarca en un entorno político donde Canadá está sopesando las adquisiciones de defensa, ya sea de Lockheed Martin o Saab, no solo en función de las necesidades operativas, sino también de la distribución del empleo y la resiliencia industrial.
Este nuevo paquete Gripen y GlobalEye se está revisando junto con el plan actual de Canadá para adquirir 88 cazas F-35, pedidos en 2022 con un costo total estimado en más de 27 000 millones de dólares. Canadá se prepara para recibir los primeros 16 aviones F-35 a partir de este año, mientras que el resto del pedido continúa en revisión, sin que hasta la fecha se haya confirmado si se reducirá o mantendrá el número total.
La propuesta industrial de Saab para el Gripen en Canadá contemplaría el ensamblaje final, la integración, las operaciones de prueba y el mantenimiento con socios canadienses, como IMP Aerospace, GE Aviation, CAE y Peraton. Al construir aeronaves en el país, con instalaciones previstas en Ontario y Quebec,
El componente industrial de la oferta se centra en la producción de aeronaves en Canadá, tanto para uso nacional como para la exportación, respaldados por una red pancanadiense de proveedores. Saab ha vinculado esta estructura a más de 10.000 empleos directos e indirectos a lo largo del tiempo, con aeronaves GlobalEye producidas en colaboración con Bombardier, utilizando el avión de negocios Global 6500 como plataforma base para misiones de alerta temprana y control aéreo.
Saab también ha destacado la demanda externa, incluyendo a Ucrania, que manifestó su interés en más de 100 aeronaves Gripen, y potenciales clientes de GlobalEye en Egipto, Francia y Alemania.
Por otro lado, la postura de Lockheed Martin es que mantener el pedido completo de 88 aeronaves F-35 generaría 15.000 millones de dólares en empleos para Canadá, y las conversaciones entre la compañía y el gobierno canadiense continúan durante el período de revisión.

Actualmente, Canadá evalúa la credibilidad, la escala y la sostenibilidad a largo plazo de los compromisos laborales y de los proveedores asociados a cada opción. El debate se desarrolla en un contexto de aumento del gasto en defensa, con un aumento previsto de 82.000 millones de dólares en Canadá durante los próximos cinco años, y el gobierno federal busca maximizar la rentabilidad económica nacional derivada de dicho crecimiento.
El nombramiento de Christiane Fox como viceministra del Departamento de Defensa Nacional se ha interpretado en Ottawa como una señal de un cambio en el enfoque de las adquisiciones. Al mismo tiempo, se ha expresado la preocupación de que el tamaño y la composición de la flota de aeronaves se determinen principalmente en función de las necesidades militares, incluyendo la cuestión de si los aviones Gripen de fabricación sueca podrían integrarse plenamente en los sistemas de defensa vinculados al NORAD si Canadá conservara solo un número limitado de F-35.
La opinión pública añade contexto político: una encuesta de Ekos muestra un 43 % de apoyo a la adquisición de una flota de Gripen y un 29 % de apoyo a una flota mixta de Gripen y F-35, mientras que la opción de una flota única de F-35 obtuvo un 13 % de apoyo a nivel nacional.






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