La Fuerza Aérea de Estados Unidos mantiene el desarrollo de un avión cisterna de baja observabilidad dentro del programa Next-Generation Air-refueling System (NGAS).
El Departamento de la Fuerza Aérea ha emitido peticiones de información en los últimos tres años, ha llevado el análisis de alternativas a su fase final y fija una entrada en servicio posible a partir de 2036. En paralelo, prolonga la adquisición del KC-46A para sostener la capacidad de reabastecimiento en vuelo hasta la llegada del nuevo sistema.
En marzo de 2024, el Mando de Movilidad Aérea publicó una solicitud de información de motores con escenarios de capacidades a 6, 10 y 15 años desde un inicio de programa en el tercer trimestre del año fiscal 2025. Se abrió otra solicitud centrada en la célula, con documentación catalogada como información no clasificada controlada, a la que las empresas respondieron en otoño. En septiembre de 2025, el mando confirmó en público que todas las opciones seguían sobre la mesa mientras continuaba la definición de costos, arquitectura y madurez tecnológica.
La orientación de NGAS se ha ajustado al entorno presupuestario y a la disponibilidad de plataformas. En julio de 2025, la Fuerza Aérea descartó una competición de transición y aprobó ampliar el programa KC-46A con hasta 75 aviones adicionales para asegurar una producción continua y evitar una interrupción de la recapitalización del KC-135. La publicación oficial detalló que el programa de registro del KC-46 pasó de 179 a 188 unidades bajo el contrato vigente antes de añadir la nueva extensión.

La industria ha respondido con propuestas conceptuales y demostradores relacionados con la logística aérea de largo alcance. Lockheed Martin mostró en 2024 imágenes de un avión cisterna de baja observabilidad con alas en flecha y superficies verticales externas en ángulo como estudio de diseño para operar en espacios aéreos disputados. La compañía situó el concepto en el debate técnico de NGAS sin atribuirle carácter de programa.
En paralelo, el Departamento de la Fuerza Aérea inició en 2023 un demostrador de ala volante para transporte y cisterna con JetZero como socio industrial principal. La iniciativa busca cuantificar mejoras de alcance y consumo mediante una geometría que integra ala y fuselaje. El programa prevé un avión a escala completa y un primer vuelo estimado en 2027, con una inversión inicial de $235 millones y colaboración de la NASA y de la Unidad de Innovación de Defensa. En 2025, la Fuerza Aérea reiteró que el demostrador mantiene su hoja de ruta técnica.
Las definiciones de arquitectura han evolucionado hacia una familia de sistemas que combina plataforma, ayudas de autoprotección a bordo, apoyos externos de conectividad resistentes a interferencias y operaciones en entornos parcialmente negados. Los documentos y comunicaciones públicas de 2025 describen ese cambio de enfoque y confirman que la Fuerza Aérea no limita la solución a una única célula furtiva.
Desde 2023, el Departamento de la Fuerza Aérea encuadró el proyecto con JetZero como una vía para aportar opciones a NGAS y al transporte con objetivos de eficiencia de combustible y flexibilidad operativa. En mayo de 2025, la Oficina de Energía, Instalaciones y Entorno informó de avances en la colaboración con JetZero, destacó la participación de la NASA y presentó el demostrador como banco de pruebas para el diseño de futuras aeronaves cisterna y de transporte en los ámbitos militar y civil.
El programa mantiene cuatro líneas verificables: un calendario orientado a disponer a mediados de la próxima década de un primer bloque operativo del sistema; una base industrial activada mediante consultas formales sobre célula y motores; una flota de transición sostenida con el KC-46A para asegurar la continuidad del servicio; y un demostrador de ala volante con financiación específica y un primer vuelo previsto para 2027.






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