Dos de los diseñadores de eVTOL en Estados Unidos se han demandado mutuamente acusándose de espionaje y falsificar el origen de componentes.
El mundo de los eVTOL va avanzando despacio en lo que hasta ahora parecía un sector de caballeros. Cada proyecto a su ritmo y buscando todos que las normas que regirán este sector se acuerden lo antes posible para poder seguir avanzando ya de acuerdo a estas.
Hasta que se ha revelado la guerra entre Archer Aviation y Jovy Aviation, cuando la segunda ha interpuesto una demanda contra la primera, en contestación a la de la primera contra la segunda.
Joby Aviation demandó a Archer Aviation por un supuesto espionaje el pasado mes de noviembre. En esa demanda, Joby la acusaba de que un extrabajador suyo había sido fichado por Joby, y que este se llevó información clasificada de la empresa, e hicieron uso de la misma para interferir en un supuesto acuerdo entre Joby y un agente inmobiliario al que hicieron una mejor oferta económica gracias a esos informes.
Desde Archer negaron esa acusación señalando que en realidad en Joby estaban enfadados ya que no hacían otra cosa que ganarles en los negocios, y que no tenían ninguna relación con ese agente inmobiliario: “Demandarnos por un contrato por el que ni siquiera presentamos una oferta es una locura. Supongo que la desesperación nubla el juicio”, llegó a declarar Adam Goldstein, cofundador de Archer y consejero delegado de la misma.
No obstante, ahora Archer Aviation ha contraatacado con su propia demanda contra Joby, acusándola de haber importado miles de kilogramos de componentes chinos falsificando su documentación para evitar investigaciones de seguridad nacional, además de ocultar sus relaciones con el Partido Comunista chino, algo que, evidentemente, han negado desde Joby. Según Archer, esos componentes harían sido producidos por una filial china de Joby, Joby Metal Shenzhen, y en la documentación de importación habrían sido declarados como pinzas para el pelo, calcetines y álbumes de fotos.
Archer les acusa además de presentarse como una empresa que fabrica en Estados Unidos con el objetivo de beneficiarse del apoyo del gobierno, incluyendo contratos de la USAF y su inclusión en el programa de Integración de eVTOL recién anunciado. En este se han seleccionado ocho programas para avanzar hacia el establecimiento de las regulaciones para este nuevo sector.
Desde Joby han respondido declarando que estas declaraciones de Archer“no son más que un intento irresponsable de desviar la atención del proceso judicial por robo de secretos comerciales que Joby ha iniciado contra Archer. Joby es una empresa con sede en Estados Unidos que opera cumpliendo estrictamente las normas en toda su cadena de suministro, y la empresa ha sido totalmente transparente con el Gobierno de Estados Unidos en lo que respecta a sus operaciones. Los constantes problemas legales de Archer y el mal funcionamiento de sus operaciones comerciales no le han dejado otra opción que recurrir a teorías sin sentido inventadas. Estamos deseando verlos en los tribunales”.






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