A principios de febrero, la star-tup china de lanzamiento iSpace recaudó la cifra récord de 729 millones de dólares para acelerar el desarrollo de cohetes reutilizables de metano y oxígeno líquido, y ampliar la infraestructura de fabricación y pruebas.
La ronda duplicó los récords anteriores de financiación para empresas de lanzamiento chinas, establecidos por Galactic Energy y Space Pioneer en 2025. Al mismo tiempo, la competencia se prepara para sus salidas a bolsa, con la solicitud de Landspace aceptada a finales de diciembre. Otras empresas más nuevas y menos consolidadas también han conseguido sus propias rondas de financiación, como Space Epoch, que anunció su financiación en ronda B el 12 de febrero.
Ahora existe un claro apoyo estructural a las empresas de lanzamiento chinas. Los participantes en estas rondas de financiación suele ser una combinación de fondos industriales gubernamentales, inversores de ecosistemas estratégicos vinculados al estado y vehículos de inversión municipales y provinciales, junto con una mayor o menor participación de capital privado.

Esto se produce tras las claras señales de Pekín en los últimos dos años de que el espacio comercial es una industria estratégica emergente que debe recibir apoyo. Las normas de salida a bolsa también se han modificado para estas empresas, permitiéndoles buscar ofertas públicas iniciales (OPI) en el Mercado STAR de Shanghái —diseñado para empresas de tecnología avanzada con pérdidas— si alcanzan hitos tecnológicos clave.
Además, existe un claro elemento estratégico: el lanzamiento se ha convertido en un cuello de botella para las megaconstelaciones. China quiere su propia respuesta a Starlink, con las constelaciones nacionales Guowang, posiblemente más centradas en la defensa nacional, y las constelaciones Thousand Sails, de orientación comercial.
China necesita un importante aumento de la capacidad y la cadencia de lanzamiento para cumplir con los plazos de la UIT para estas constelaciones, y aquí es donde entran en juego los cohetes comerciales, y en particular los reutilizables. Además, ya hay indicios de que China está considerando constelaciones gigantescas de 100.000 satélites en el futuro.
Finalmente, la reutilización está pasando de la teoría a la demostración en China, años después del escepticismo inicial sobre la fiabilidad y la rentabilidad del Falcon 9 de SpaceX. Landspace alcanzó la órbita con éxito en diciembre con su primer cohete Zhuque-3. A pesar de una anomalía durante la fase de descenso propulsado y un final en llamas y plagado de escombros, la compañía demostró estar cerca de aterrizar la primera etapa.
Posteriormente, la empresa estatal CASC realizó su propio intento con el Larga Marcha 12A, demostrando de forma similar un encendido y guiado de reentrada exitosos, pero fallando durante el descenso. Más recientemente, con una etapa de prueba del Larga Marcha 10A, CASC logró con éxito un lanzamiento orbital simulado de la primera etapa, así como un descenso propulsado y un amerizaje.






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