La última incorporación a la legendaria familia de aviones X es el demostrador de Bell Textron para el programa Tecnologías Independientes de Velocidad y Pista (SPRINT). La designación X-76 (por el año 1776) busca reflejar el 250 aniversario de Estados Unidos.
SPRINT es una iniciativa de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) que se ejecuta en conjunto con el Comando de Operaciones Especiales de EEUU. El año pasado, DARPA seleccionó a Bell en lugar de Aurora Flight Sciences, filial de Boeing, para avanzar a la siguiente fase de SPRINT: un demostrador de vuelo experimental. Cabe destacar que SPRINT está vinculado al programa de despegue y aterrizaje vertical de alta velocidad (HSVTOL), un programa que Bell ha tratado en profundidad con TWZ en el pasado.
El objetivo principal de SPRINT es demostrar un concepto para una aeronave de despegue y aterrizaje vertical (VTOL) capaz de alcanzar velocidades de crucero de entre 400 y 450 nudos. En palabras de DARPA, el objetivo es “eliminar una de las decisiones más difíciles del campo de batalla: entre la alta velocidad de una aeronave que necesita una pista y la flexibilidad de un helicóptero más lento para llegar a cualquier lugar”.

El diseño del X-76 de Bell se centra en propulsores de punta de ala con palas que se pliegan tras la transición de vuelo estacionario a nivelado. La compañía lo denomina sistema de rotor de parada/plegado. En su forma más básica, el concepto de parada/plegado busca ofrecer capacidad de despegue y aterrizaje vertical, así como la capacidad de vuelo estacionario, pero con un sistema de rotor basculante que puede plegarse en una configuración de menor resistencia aerodinámica para permitir un vuelo nivelado a mayor velocidad. Un sistema de propulsión a chorro tradicional independiente proporciona empuje hacia adelante en este último modo.
DARPA anunció esta semana que el X-76 completó con éxito su revisión crítica de diseño (CDR) y ya ha entrado en producción. La CDR se realizó tras la selección de Bell en mayo de 2025, tras lo cual SPRINT entró en la Fase 2 del programa. Finalmente, a la Fase 2 le seguirá un programa de pruebas de vuelo, conocido como Fase 3, previsto para principios de 2028.

Una vez construido, se planea que el demostrador X-76 desarrolle las tecnologías necesarias para alcanzar una velocidad de crucero superior a 400 nudos, con una capacidad de vuelo estacionario en entornos austeros, y ser capaz de operar dentro y fuera de superficies no preparadas. Bell afirma que la tecnología es escalable, por lo que podría aplicarse a diseños con pesos brutos de entre 1.810 y 45.000 kg.
Hasta ahora, SPRINT se ha centrado principalmente en diseños capaces de transportar carga y personal. Sin embargo, Bell ha mostrado representaciones de múltiples variantes tripuladas y no tripuladas, incluyendo modelos que podrían configurarse para misiones ofensivas. Otras misiones podrían incluir búsqueda y rescate en combate (CSAR), inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), combate aire-aire y ataque aire-superficie.
Entre estas, CSAR reviste especial relevancia actualmente, con crecientes interrogantes sobre cómo se llevará a cabo esta exigente misión en el futuro, especialmente en conflictos de alto nivel contra adversarios con redes de defensa aérea más potentes. Una plataforma derivada del X-76 podría ser una base adecuada para un futuro avión CSAR.

En términos más generales, el ejército estadounidense está buscando maneras de mejorar sus capacidades de independencia de pista. Las aeronaves independientes de pista, así como las plataformas con requisitos de pista más limitados, tanto tripuladas como no tripuladas, se consideran cada vez más cruciales para poder enfrentarse a China en un futuro conflicto de alto nivel en la región del Indopacífico. En Europa y Oriente Medio, donde las pistas tradicionales también pueden ser blanco de una creciente gama de amenazas, las tecnologías que explorará el X-76 también podrían ser muy relevantes.
Independientemente del teatro de operaciones o la misión, el VTOL es un componente fundamental del X-76 y SPRINT. La capacidad de operar desde un mayor número de ubicaciones, incluidas las más austeras cerca del campo de batalla, ayudaría a reducir la vulnerabilidad y a aumentar la flexibilidad general.
Además de la independencia de las pistas e infraestructuras convencionales, la alta velocidad del X-76 aportaría considerables ventajas en cuanto a su capacidad de despliegue rápido a largas distancias, un mejor tiempo de respuesta y una mayor capacidad de supervivencia, un factor clave para los helicópteros convencionales.






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