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Opinión

#8M bajo el ruido de las bombas

Anda el mundo sumido en el ruido de las bombas. En realidad, estamos rodeados de un estruendo ensordecedor allá donde miremos y el #8M no iba a ser una excepción.

Por Esther Apesteguía, editora Fly News

Hoy, Día Internacional de la Mujer toca hablar de nosotras, y del velo islámico, la represión de las mujeres iraníes, la desigualdad de las mujeres en África, de los techos de cristal …. y del ruido que también quiere empañar los logros de del movimiento feminista.Como todas las fechas marcadas en negrita en el calendario, el #8M tiene una razón de ser, porque quién  crea que se han alcanzado todas las metas en materia de igualdad de género es que no quiere ver, ni oír.

Dentro de este inmenso ruido veo con estupor como la palabra feminismo se utiliza en un tono cada vez más despectivo, e incluso leo discursos en los que muchas mujeres argumentan en contra del término, excusándose por lo que  es un movimiento que a lo largo de los años ha conseguido avances impensables para el 50% de la población mundial, nosotras.

Las mujeres huyen ahora de la etiqueta “feminismo” en un nuevo intento, precisamente, de cuestionarnos y enfrentarnos.

Hoy son las iraníes, ayer las afganas, otro año las víctimas de la violencia en las guerras africanas, como el Congo, donde la violación es otra de las formas de agresión a la población, pero que se ejerce contra las mujeres. Como decía al principio, el que crea que el camino ya ha sido recorrido, es que no quiere oír ni ver.

Vuelve un falso paternalismo, “en el nombre de las mujeres”, del que hay que huir como de la peste. Que no me acojan bajo su manto protector ni se apropien de mi voz. Feminista hay que ser los 365 días del año, sin enfrentar posturas, pero con la clarividencia que ha tenido el movimiento a lo largo del tiempo.

No hay una única manera de ser feminista, pero creo desde la experiencia que dan las canas que  hay que serlo y seguir reivindicando el movimiento. Una corriente que, además, evoluciona, ya no peleamos por el derecho al voto o el divorcio, entre otras cosas, porque muchas mujeres que nos precedieron lo consiguieron con su lucha.

Ahora buscamos una proyección global y diversa, los colectivos de mujeres organizados siguen consiguiendo disminuir las brechas, también entre nosotras, eliminando techos de cristal elitistas, donde mujeres en lo más alto de la política, la sociedad o la economía creen que seguir defendiendo la lucha por la igualdad de género ya no es necesario porque el objetivo está cumplido.

Nada más lejos de la realidad. Si escarbas un poco aflora la verdadera situación de desigualdad de género que sigue existiendo.

Los números no mienten, y eso que he preferido no poner ni un solo dato en estas líneas, para no abrumar con “otro ruido” en un #8M más necesario que nunca.

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