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Airbus también quiere más Europa

En un escenario geopolítico de alta inestabilidad, la multinacional europea se replantea el que ha sido uno de sus mantras en las últimas décadas, llevar la producción a los países de origen de sus principales mercados, para no depender de decisiones políticas que condicionan finalmente toda la cadena de producción.

La multinacional europea está decidida a aumentar su huella de proveedores en Europa, tras décadas en las que la política industrial ha sido otra. Ahora, con nuevos actores en la política internacional que son capaces con sus decisiones imprevisibles de cambiar el ritmo y los planes de cualquier industria, Airbus se replantea su política industrial y quiere retornar a Europa una parte importante de las actividades que hasta la fecha llevaba a cabo en terceros países.

Como muestra de este cambio en los planes industriales de Airbus, un botón. Florent Massou, COO de Airbus Commercials Aircrafts, explicó en una jornada sobre aeronáutica organizada por TEDAE, este impacto.

De un día para otro nos vimos afectados por todas las regulaciones de control de exportaciones, que hoy permiten en Estados Unidos, China o Europa detener cualquier flujo simplemente diciendo que ya no se puede exportar. En julio del año pasado tuvimos que detener nuestra actividad en China porque ya no podíamos recibir ciertos componentes críticos procedentes de Estados Unidos, al haberse denegado las licencias de exportación. Yo estaba en China en octubre inaugurando una segunda línea de ensamblaje final, y la semana anterior se había aprobado una nueva regulación en Estados Unidos que impedía a empresas con uso final militar enviar piezas a nuestro centro. Justo cuando estábamos preparando el crecimiento en China para atender ese mercado, en cuestión de semanas estuvimos a punto de detenerlo todo”, explicó Massou.

Airbus ha reaccionado y se suma a la ola de “Más Europa”. El COO de Airbus Commercial Aircrafts analizó la situación geopolítica actual y sus consecuencias para la industria en un tono de preocupación.

Hemos vivido desde la Segunda Guerra Mundial con un claro enfoque económico, cuanto más intercambios tenemos en el mundo, más se especializan los distintos países, más crecimiento y riqueza obtenemos, y eso ha sido muy exitoso. Si se observan los últimos setenta años, alrededor de dos mil millones de personas en el mundo salieron de la pobreza, y muchos países entraron en una senda de crecimiento. Desarrollaron industria, y eso ha sido un gran éxito de esa forma de pensar. Más intercambios impulsados por la Organización Mundial del Comercio, sin aranceles, sin fronteras, y cuanto más hacemos, más crece el pastel. No obstante, en los últimos veinte años hemos visto que, aquí y allá, hemos ido tocando los límites de esa lógica. El primer gran límite ha sido el propio planeta: en el calentamiento global, en los materiales —litio, tierras raras—,  en lo que podemos cultivar para alimentar a nuestra población, límites por todas partes. Límites también en el petróleo, por cierto.”

El segundo límite señalado por Massou, ha sido una política industrial que ha muerto de éxito”. “Cuando se observa la evolución de la industria manufacturera, que es muy importante para nuestro sector, China está produciendo hoy la mayor parte de lo que se fabrica en el mundo. Eso ha dejado a Europa y a Estados Unidos con territorios vacíos, plantas cerradas, instalaciones clausuradas y niveles industriales que han disminuido mucho, algo visible en Alemania, muy visible en Francia y también visible en España”, explicó.

La gran paradoja de Europa

Respecto a la situación actual de las grandes potencias mundiales, Massou hizo una foto de ela sityación actual . “Si se observa a Estados Unidos hoy —en relación con Venezuela, con el acuerdo sobre tierras raras con Ucrania, con Groenlandia—, todo lo que hace es intentar ampliar su territorio de control, no solo de influencia, sino de control directo, para tener una mayor parte de lo que el mundo puede ofrecer dentro de sus propios límites.

Si se va a China, sus acciones son muy claras: quieren depender de sí mismos y obtener todo lo que necesitan externamente en el mundo para hacer internamente en China lo que consideran necesario. De ahí las adquisiciones de tierras en África, etcétera, etcétera, y la forma —bastante torpe— en la que están financiando a otros países. Así es como esas dos potencias llevan muchos años pensando de manera diferente, y ahora eso se acelera.

Se puede ver a Rusia y Ucrania de una forma similar. Y luego está Europa, donde seguimos creyendo que intercambiar cada vez más es lo que nos permitirá ser una parte rica del mundo, al mismo tiempo que intentamos liderar en sostenibilidad. Vivimos, por tanto, una cierta paradoja en comparación con la forma en que otras potencias geopolíticas están pensando.”

En este punto Florent Massou reflexionó también sobre el hecho de que ya nadie espera a Europa. Esta convicción ha provocado que la multinacional se replantee algunos elementos de su estrategia pasada, para concentrar sus principales activos en el continente, con una visión conjunta, no individualista. “Airbus no es Alemania, Francia, España o el Reino Unido, es estar juntos, ganar juntos, fallar y aprender juntos a veces, con muchas discusiones y desacuerdos, pero siempre pensando en el bien común de Airbus y, en última instancia, de Europa”, afirmó el ejecutivo de Airbus.

En este sentido aprovechó el escenario, con representantes de alto nivel de la industria aeronáutica española, para lanzar un piropo a España y sus políticas aeroespaciales de los últimos años: “Sinceramente, me impresiona lo que España ha hecho en los últimos tres o cuatro años, uniendo industria, universidades y administraciones para impulsar el futuro de la tecnología espacial. Es una fuente de inspiración. Me gustaría ver eso en Francia; no lo veo. Si conseguimos elevar el nivel, trabajar juntos y confiar en nuestros activos europeos, podremos mostrar el camino. Muchas veces no confiamos lo suficiente en nosotros mismos para hacerlo”, y concluyó en este punto que Llevar esto a otro nivel hará que Europa sea muy fuerte, pero exige entender que el mundo ha cambiado y que debemos adaptar la forma en que protegemos a Europa“.

Repensar la estrategia, mensaje a la cadena de suministro española

Como decimos, y según fue explicando el COO de Airbus en la jornada sobre aeronáutica de TEDAE, esta inestabilidad geopolítica ha hecho reflexionar a la multinacional europea. En palabras de Florent Massou, Airbus ha establecido plantas de ensamblaje de aviones en distintos lugares del mundo que la han protegido de esta inestabilidad: “Porque somos americanos en Estados Unidos o chinos, con nuestras FAL en estos países”.

Pero, se replantea ahora su cadena de suministro. El COO de Airbus Commercial Aircrafts afirmó que tras repensar los problemas de los últimos años, especialmente tras la crisis de suministro de componentes derivadas de la pandemia, la multinacional ha definido una nueva estrategia. “El año pasado, tras muchas crisis diferentes, completamos el panorama con la adquisición de Spirit Aero Systems, de los activos que suministraban productos a Airbus. Ahora consideramos que nuestra huella industrial y la forma en que gestionamos el negocio en nuestras actividades principales están, más o menos, definidas. Puede que haya pequeños ajustes en el futuro, pero para los programas  queremos que alas, pilones y fuselajes vuelvan a casa. Ese es nuestro objetivo y nuestro foco.”

La importancia de la salud de la cadena de suministro es esencial para una empresa, que según los datos de Massou, compra aproximadamente el 75% de los componentes de un avión. “En los últimos años hemos trabajado mucho para entender las limitaciones de nuestra cadena de suministro y apoyarles de la manera adecuada, siendo exigentes en competitividad, pero también solidarios cuando había brechas que nuestras pymes y empresas medianas no podían cubrir, especialmente en socios y utillaje, un área que sufrió mucho tras la COVID”.

En este sentido volvió a insistir en la importancia de tener socios fuertes, es decir proveedores con el suficiente músculo financiero tanto para abordar los programas actuales como los futuros. Esta fortaleza financiera es uno de los puntos débiles de la cadena de suministro española, como también recordó Ricardo Rojas, presidente de la división de aviones comerciales de Airbus en España, durante su intervención en el mismo foro. Rojas puso el foco en la necesidad de aumentar la fortaleza financiera en un momento en el que Airbus está decidiendo cómo será su nuevo avión de pasillo único, con el horizonte puesto en el lanzamiento de este programa en la próxima década.

Así también lo recordó Florent Massou, en un claro mensaje a la industria. “Todavía no sabemos si la próxima gran ruptura tecnológica será metálica o de materiales compuestos. La decisión está abierta, pero necesitamos socios que estén ahí durante las próximas décadas para aumentar la producción por encima de mil aviones al año y apoyar cualquier evolución de nuestros productos. Estas asociaciones y la evolución del ecosistema —asegurando estructuras de capital adecuadas, buena salud financiera y competitividad— son esenciales. Mi convicción es que debemos mantener una huella de proveedores muy fuerte en Europa. No todo se hará en Europa, pero desde un punto de vista de soberanía, conocimiento y red industrial, es esencial que sigamos siendo muy fuertes en Europa. No veo a Airbus comprándolo todo fuera de Europa y limitándose a ensamblar aviones en Toulouse o Hamburgo. Eso no funcionaría.”

Y concluyo que: “Tener socios fuertes en esa parte del negocio es esencial, tanto para los programas actuales como para preparar el futuro, donde todavía no sabemos si la próxima gran ruptura tecnológica será metálica o de materiales compuestos. La decisión está abierta, pero necesitamos socios que estén ahí durante las próximas décadas para aumentar la producción por encima de mil aviones al año y apoyar cualquier evolución de nuestros productos. Ese apetito requiere una atención constante a la competitividad y a los componentes soberanos. Pero la soberanía no protege de la competencia; lo que protege es la competitividad. Y eso exige una alianza entre países, innovación, costes laborales, personas e infraestructuras.”

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