El 5 de febrero de 2006 se inauguraba la nueva terminal del aeropuerto de Madrid-Barajas, la T4 y su satélite, con un vuelo madrugador de Iberia con destino a Barcelona, despegó a las 5:30 horas de la mañana.
Veinte años ya desde que se inauguraba la nueva terminal del aeropuerto de Madrid. El 5 de febrero de 2006 abría una instalación cuya construcción se había programado ya en la década de los noventa del siglo pasado, pero que tomaría forma a principios del nuevo siglo, fruto del denominado Plan Barajas. El primer vuelo que se realizó desde la nueva terminal fue el Iberia IB2640, con destino a Barcelona, que despegó de Madrid a las 5:30 horas del 5 de febrero de 2006.
Un día antes, el 4 de febrero, se inauguraba la Nueva terminal T4 del aeropuerto Madrid-Barajas con la asistencia de más de 1.000 invitados, entre representantes de instituciones públicas, Aena, aerolíneas, operadores comerciales, empresas que participaron en su edificación y otros estamentos y sectores de la sociedad.

La construcción de la Terminal T4 partió de la necesidad de ampliar las instalaciones ante el crecimiento del tráfico de pasajeros y la falta de capacidad del Aeropuerto para poder atenderlos. Pero su edificación no fue sola, la terminal vino acompañada de otras nuevas infraestructuras, así como de avanzada tecnología, nuevos servicios, eficiencia, confort o experiencia del pasajero.
La historia de esta ampliación se remonta a la década de los noventa del SXX, cuando Aena comenzó un ambicioso proyecto bajo la denominación de “Plan Barajas” que se materializó a finales de esa década en una primera fase del proyecto con la puesta en servicio de una nueva torre de control, una nueva pista -llamada en ese momento la tercera pista (18R-36L)- y las ampliaciones de los diques de las terminales T1 y T3.
La segunda fase del Plan Barajas se iniciaría a principios de los años 2000 con el objetivo de ampliar las instalaciones con nuevas terminales y la ampliación del campo de vuelo. Estas obras permitieron doblar la capacidad del Aeropuerto y pasar de 35 a 70 millones de pasajeros al año, así como extender la capacidad operativa a 120 operaciones a la hora.
Entre estas infraestructuras estuvo la construcción de la Terminal T4 y su edificio satélite T4S, nuevos aparcamientos y viales, 2 nuevas pistas de aterrizaje y despegue, nuevas plataformas para el estacionamiento de aeronaves, un túnel de servicios aeroportuarias para conectar las nuevas terminales bajo pistas o el soterramiento de la carretera M-111.
Una historia de éxito
En palabras de Javier Marín, vicepresidente ejecutivo de Aena y consejero delegado de Aena Internacional, “La Terminal 4 de Barajas, la famosa T4 y su terminal satélite, es una obra aeroportuaria icónica en España y en el mundo. Con ella, en estos 20 años, el aeropuerto Madrid-Barajas, la gran puerta de entrada entre Europa y Latinoamérica, ha dado servicio a cerca de 980 millones de pasajeros”. Sobre su futuro, explica también “Aena ya está preparando al aeropuerto para las próximas décadas con un ambicioso y sostenible proyecto de ampliación, porqueMadrid-Barajas es el aeropuerto con más capacidad de crecimiento en Europa, que albergará, además, el mayor parque solar fotovoltaico en un aeropuerto del mundo”.

La operación de la T4 y su satélite ha convertido al aeropuerto madrileño en el hub europeo más importante en las conexiones con América Latina. En el año 2025 pasaron por la infraestructura casi 36,4 millones de pasajeros, un récord histórico y que demuestra que ya está al límite de su capacidad, porque fue diseñada para un tráfico anual de 35 millones de pasajeros.
En el momento de su puesta en servicio la T4 se convertiría en un modelo de construcción aeroportuaria, fruto del estudio madrileño de arquitectura Lamela Arquitectos y Rogers Stirk Harbour+Partners, y los arquitectos Richard Rogers y Carlos Lamela como firmantes del diseño. Los materiales utilizados, la luminosidad de la terminal y otros conceptos de diseño romperían moldes en su día.
Pero también “las tripas” de la infraestructura supusieron importantes avances tecnológicos, muy innovadores para la época, como el tren automático sin conductor o Automatic People Mover, el primero en España; un sistema automático de tratamiento de equipajes, con 120 kilómetros de cintas transportadoras, también pionero en nuestro país, o el Centro de Gestión Aeroportuaria, el verdadero corazón del Aeropuerto desde el que se gestiona el tiempo real con el apoyo de 5.000 cámaras de seguridad.
Dos décadas de mejora continua
Durante estos últimos 20 años,Madrid-Barajas ha vivido diferentes hitos para la infraestructura, como la llegada del metro y del tren de cercanías a la Terminal T4, que junto a la inauguración en 2022 de una nueva terminal de autobuses han permitido fomentar la intermodalidad y una modalidad sostenible.

Esta adaptación se ha llevado también a cabo en las áreas comerciales y de servicios del aeropuerto, donde se han desarrollado diversos proyectos de renovación introduciendo nuevos conceptos y nueva oferta para proporcionar al pasajero la mejor experiencia de viaje.
En las terminales T4 y T4S el espacio comercial ha pasado de los 19.000 m2 iniciales a más de 25.000 m2, con más de 80 tiendas y locales de restauración a las que se suman los espacios “dutty free” con nuevos conceptos como las barras del Real Madrid o el Hungry Club de Dabiz Muñoz. Esta transformación ha traído también durante estos años nuevos servicios, como las Air Rooms en T4 o más recientemente las GettSleep Lounche en T4S, con la mirada puesta en los pasajeros en conexión y en el desarrollo del aeropuerto como hub internacional.
El futuro

En enero de 2024 fue el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quién anunció el nuevo plan de ampliación de la T4 y su satélite. El presidente habló de una inversión 2.400 millones para las terminales de pasajeros, 1.700 millones están destinados a actuaciones en la T4 y su satélite, y 700 millones a las demás terminales de pasajeros.
Entre las actuaciones previstas está el alargar el edificio satélite de la T4 hacia el norte para ampliar el número de puertas de embarque, lo que supondrá tener que cambiar las calles de rodadura en esa zona. Ampliar el lado tierra de las terminales (zonas previas a los controles de seguridad para el embarque y posteriores a la zona de recogida de equipajes). Y construir un nuevo edificio distribuidor para las T1, T2 y T3 ocupando parte de la zona de aparcamientos de vehículos, espacio que se recuperará con nuevos parkings en altura.
El presidente habló en ese momento del inicio de las obras en 2027,algo que a día de hoy no está confirmado, aunque Aena trabaja en la licitación de las mismas.






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