A diferencia de otras unidades más visibles, la Unidad Médica de Aeroevacuación del Ejército del Aire y del Espacio, UMAER, desarrolla gran parte de su actividad lejos del foco mediático.
En cualquier operación militar moderna existe una capacidad considerada crítica: evacuar heridos o enfermos graves desde zonas de combate, crisis humanitarias o despliegues internacionales hasta hospitales con capacidad avanzada. En España, esa misión recae sobre la Unidad Médica de Aeroevacuación del Ejército del Aire y del Espacio, conocida como UMAER.
Discreta, altamente especializada y con capacidad de activación inmediata, la UMAER representa uno de los elementos sanitarios más sofisticados de las fuerzas armadas españolas. Su cometido no es únicamente transportar pacientes: Convierte aeronaves militares en auténticas unidades de cuidados intensivos aéreas capaces de operar en escenarios de guerra, pandemias o emergencias internacionales. Trabaja de forma permanente junto al Mando Aéreo de Combate y el Mando de Operaciones, proporcionando capacidad de aeroevacuación estratégica y táctica tanto en territorio nacional como en operaciones exteriores.
A miles de metros de altura, dentro de los aviones del Ejército del Aire medicalizados, la UMAER tiene capacidad para estabilizar pacientes graves, mantener soporte vital avanzado durante el vuelo, coordinar evacuaciones internacionales, transportar personal infectocontagioso, repatriar militares y civiles desde zonas de crisis y operar en entornos NBQR (nuclear, biológico, químico y radiológico).

La capacidad de desplegar un hospital aérotransportado en pocas horas ha convertido a la UMAER en una herramienta clave no solo para operaciones militares, sino también para la respuesta del Estado ante emergencias sanitarias internacionales.
Medicina militar de máxima especialización
El núcleo operativo de la UMAER está formado por médicos militares, personal de enfermería y técnicos sanitarios altamente entrenados en medicina aeroespacial y transporte crítico. Entre sus especialistas destacan médicos intensivistas, anestesistas, médicos de urgencias, enfermeros de cuidados críticos, técnicos sanitarios, especialistas en aislamiento biológico y personal experto en fisiología de vuelo, según explica el ministerio de Defensa en su web.
La particularidad del trabajo sanitario en vuelo obliga a un entrenamiento específico. A miles de metros de altitud, factores como la presión atmosférica, vibraciones, ruido o limitaciones de espacio modifican completamente el tratamiento médico convencional.

La UMAER no dispone de aeronaves propias permanentes, sino que opera sobre plataformas del Ejército del Aire y del Espacio configuradas específicamente para cada misión. Todos los aviones de transporte del Ejército del Aire y del Espacio tienen capacidad para llevar a cabo evacuaciones médicas según las necesidades de cada momento.
Para ello se les pueden instalar módulos sanitarios, que van desde la más básica camilla a auténticas UCI con equipos de ventilación mecánica, monitores multiparamétricos, sistemas de oxigenación. También se cuenta con incubadoras para el transporte de neonatos, y de módulos de aislamiento para casos como el ébola, como ocurrió con el sacerdote español Miguel Pajares, que se contagió en Liberia y fue traído a España para tratarle, aunque terminó falleciendo.
Igualmente, tanto los CASA CN-235 como los Airbus NH90 y Aerospatiale AS332 de las unidades SAR pueden ser equipados para traslados medicalizados, pero en este caso hablamos, básicamente (aunque no exclusivamente) de traslados “cortos”, por ejemplo, entre dos islas, desde Ceuta o Melilla a la península, o desde un buque a tierra.
Uno de los elementos más sofisticados incorporados por la UMAER son, como hemos citado, las cápsulas de aislamiento de alto nivel biológico, utilizadas para el transporte seguro de pacientes con enfermedades infecciosas altamente transmisibles. Y que sin duda, serán determinantes si finalmente hubiera que trasladar desde Tenerife algún español infectado con el hantavirus.
Dentro del avión estas cápsulas siguen rigurosamente los protocolos de aislamiento de pacientes con enfermedades infecciosas, incorporan el sistema de presión negativa, filtrado HEPA y la protección integral de tripulación y personal sanitario.

En el caso de los 14 españoles del MV Hondius, el avión elegido para el traslado de Tenerife a Torrejón es uno de los dos Airbus A310 del Ala 45. Aunque desde el Ejército del Aire y del Espacio nos han señalado que no tienen información (aunque se ha pedido) de este vuelo, lo más lógico es suponer que la UMAER y el personal de la base hayan equipado al A310 con dichas cápsulas de aislamiento para el caso de que alguno tenga síntomas (lo que no parece según las informaciones recibidas desde el barco mientras este navegaba hacia Tenerife), y el resto viaje en los asientos de pasaje del avión, eso sí, con trajes de aislamiento, como harán los tripulantes y los miembros de la UMAER.
Sin prisa pero sin pausa
Durante el último año la UMAER ha mantenido una intensa actividad tanto en apoyo a operaciones internacionales como en ejercicios de alta complejidad. La unidad ha participado en diversas aeroevacuaciones de militares desplegados en África, Oriente Medio y Europa del Este. Según informaron desde el ministerio, estas operaciones incluyeron traslado de pacientes politraumatizados, patologías graves y evacuaciones urgentes desde bases avanzadas.
Alguna de las operaciones con más impacto social en los últimos tiempos han sido las llevadas a cabo para evacuar a enfermos palestinos desde Gaza en plena ofensiva israelí. En coordinación con el ministerio de Defensa, el ministerio de Sanidad y mecanismos europeos de evacuación médica, la UMAER asumió la misión de trasladar pacientes pediátricos extremadamente vulnerables desde Jordania hasta hospitales españoles preparados para tratamientos de alta complejidad.
La operación puso nuevamente de relieve una capacidad muy específica: convertir aeronaves militares en unidades de cuidados intensivos pediátricos capaces de operar en vuelos estratégicos de larga distancia. Las evacuaciones se realizaron dentro de programas internacionales de asistencia humanitaria impulsados tras el deterioro extremo de la situación sanitaria en Gaza. Muchos de ellos viajaban acompañados por familiares directos y precisaban atención médica constante durante todo el trayecto.

La crisis sanitaria provocada por el COVID-19 supuso un punto de inflexión para la unidad. La pandemia obligó a desarrollar procedimientos inéditos de transporte aéreo de pacientes infectados a gran escala y bajo máximas medidas de bioseguridad. Desde los primeros meses de 2020, la UMAER participó activamente en repatriaciones de ciudadanos españoles, traslado de pacientes críticos, transporte de material sanitario.
Además, la pandemia aceleró la implantación operativa de las cápsulas de aislamiento biológico y equipos de protección de nueva generación, que son esenciales frente a este tipo de incidencias. Los equipos médicos trabajaban durante horas en condiciones extremadamente exigentes con el uso continuado de EPI completos, ambientes presurizados, restricciones de movilidad, y atención intensiva en espacios reducidos. La experiencia adquirida posicionó a España entre los países europeos más preparados para aeroevacuaciones biológicas complejas.
Cada misión implica trasladar pacientes cuya supervivencia depende directamente de mantener capacidades hospitalarias avanzadas a miles de metros de altura y, en muchos casos, a miles de kilómetros de distancia. En un escenario internacional marcado por nuevas amenazas sanitarias, operaciones expedicionarias y crisis humanitarias cada vez más complejas, la capacidad de aeroevacuación médica estratégica se ha convertido en un elemento esencial del poder aéreo moderno.
Y en ese ámbito, la UMAER representa una de las capacidades más avanzadas y discretas de las fuerzas armadas españolas.






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