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La NASA quiere enviar su rover nuclear PROMISE a la Luna

Por si fueran pocos los rovers lunares que se están desarrollando por empresas privadas, la NASA quiere enviar su rover nuclear PROMISE. Si seguimos así, en el próximo lustro vamos a ser testigos de los primeros “embotellamientos” en la Luna.

PROMISE, acrónimo de “Polar Rover for Observation, Mapping, and In-Situ Exploration” (aunque antes se conocía como Optimism). PROMISE se desarrolló en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en el sur de California. Se ha utilizado como plataforma de prueba para correcciones o comandos que los ingenieros desean probar en tierra antes de enviarlos definitivamente a Perseverance y Curiosity. Ahora, la NASA quiere enviar a PROMISE en una misión propia.

Aunque enviar PROMISE a la Luna dejaría a Perseverance y Curiosity, ambos activos en Marte, sin una plataforma de pruebas en la Tierra, Jared Isaacman, director de la NASA, cree que valdría la pena. “Llevamos años operando los dos rovers en la superficie de Marte, y contamos con este equipo en el que los contribuyentes han invertido mucho”, afirmó. “Así que nos planteamos la pregunta: ‘¿Y si lo enviamos a la Luna?’”.

Con una pequeña renovación, PROMISE contribuiría al avance de los planes lunares de la NASA, añadió Isaacman. Al igual que Perseverance y Curiosity, el rover de prueba funciona con un generador termoeléctrico de radioisótopos (RTG), que convierte el calor de la desintegración natural de material radiactivo en electricidad. Por lo tanto, no necesitaría luz solar para funcionar, una gran ventaja en la Luna, donde la mayoría de los lugares experimentan largos periodos de oscuridad.

Los demás robots que se están desarrollando para futuras misiones a la Luna, incluidos los módulos de aterrizaje funcionan con energía solar. Hasta 2029, la NASA espera lanzar hasta 20 misiones de este tipo como parte de la iniciativa CLPS (Servicios Comerciales de Carga Lunar) para apoyar la primera fase de los planes de la agencia para establecer una base lunar.

Cada misión CLPS transportará al menos tres cargas útiles de la NASA. El conjunto de cámaras estéreo para estudios de la superficie de la pluma lunar (SCALPSS) estudiará los efectos de la pluma de escape del motor del módulo de aterrizaje sobre el polvo lunar, para predecir mejor los requisitos de aterrizaje y prevenir la erosión y la eyección de material peligroso.

Un conjunto de retroreflectores láser (LRA, por sus siglas en inglés) pondrá a prueba la capacidad de los módulos de aterrizaje para determinar su posición y navegar utilizando láseres y reflectores; y un espectrómetro de transferencia de energía lineal (LETS, por sus siglas en inglés) medirá la radiación en el espacio que rodea a la Luna y en diferentes áreas de su superficie.

Los rovers en liza

En mayo, la NASA adjudicó contratos LTV a dos empresas: 220 millones de dólares a Lunar Outpost y 219 millones de dólares a Astrolab para finalizar el desarrollo de sus vehículos en los próximos 18 meses.

FLEX

Astrolab está construyendo el vehículo FLEX, diseñado tanto para el transporte robótico de carga como para futuras misiones tripuladas. El vehículo está diseñado para operar continuamente en la superficie lunar y para dar soporte a la logística de la era Artemis. Venturi Astrolab planea enviar un prototipo (llamado FLIP) a la Luna a bordo del módulo de aterrizaje Griffin-1 este año.

MAPP

Lunar Outpost apuesta por los rovers como servicio. Su Plataforma Móvil Autónoma de Prospección (MAPP) llegó a la superficie lunar en la misión IM-2 el año pasado, pero no logró salir del módulo de aterrizaje, que se volcó. MAPP está diseñado para generar datos para clientes, en lugar de completar misiones puntuales, un modelo que ha despertado el interés tanto de la NASA como del Departamento de Defensa. Lunar Outpost también está desarrollando el vehículo lunar Eagle, de mayor tamaño, para misiones más avanzadas, así como una versión reducida, llamada Pegasus, con el objetivo de satisfacer el deseo de la NASA de contar con un LTV de menor masa que pudiera estar listo para volar en 2027.

CubeRover

Astrobotic Technology ha desarrollado su plataforma CubeRover, cuyo lanzamiento en la misión lunar Griffin-1 está previsto para este verano, para dar soporte a cargas útiles científicas, comerciales y de defensa. La compañía posiciona a los rovers como una extensión de sus servicios de entrega lunar, ofreciendo movilidad como parte de una solución logística lunar integral.

TERRY

NordSpace ha financiado con fondos privados el desarrollo de su rover TERRY, un prototipo de 2 kg que se lanzará a la superficie lunar a finales de 2027. La compañía también está desarrollando un modelo más grande, llamado TERRY+, que contará con mayor capacidad de carga útil para futuras misiones.

TENACIOUS

El microrover TENACIOUS de ispace está estrechamente integrado con la arquitectura del módulo de aterrizaje de la compañía, lo que refleja un enfoque de integración vertical para la exploración lunar que combina el alojamiento de cargas útiles comerciales con ambiciones de infraestructura lunar a largo plazo. TENACIOUS se lanzó en la segunda misión de ispace a la superficie lunar el año pasado a bordo del módulo de aterrizaje Resilience, que no logró un aterrizaje suave en la Luna. ispace planea un tercer intento de aterrizaje para 2028.

Nova-C

Intuitive Machines es más conocida por sus módulos de aterrizaje Nova-C. Sin embargo, IM se está expandiendo al ámbito de la movilidad en la superficie lunar. El híbrido Micro Nova, que combina un vehículo de exploración y un rover, está diseñado para atravesar terrenos difíciles y para apoyar operaciones lunares distribuidas.

Lunar Cruiser

JAXA (junto con Toyota) está desarrollando un vehículo lunar tripulado presurizado, conocido comúnmente como Lunar Cruiser, con el objetivo de posibilitar misiones de superficie de largo alcance y de varios días de duración. El proyecto subraya la importancia fundamental de la movilidad para la exploración humana sostenida.

A medida que las misiones pasen de la fase de demostración a las operaciones sostenidas, los proveedores de vehículos lunares deberán demostrar su fiabilidad operativa, la escalabilidad de su fabricación y la generación de ingresos más allá de las cargas útiles científicas de la NASA.

Los vehículos lunares se sitúan en la intersección de la exploración, la infraestructura y el comercio. Son un requisito previo para la prospección de recursos, la construcción de hábitats y la presencia humana a largo plazo, y una de las vías más claras para que las empresas privadas desarrollen modelos de negocio lunares recurrentes.

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