El Ministerio de Defensa de Japón ha solicitado un presupuesto récord de 8,9 billones de yenes (47.900 millones de euros) para el año fiscal 2027. Se priorizará la inteligencia artificial, las capacidades de los sistemas no tripulados y las capacidades de ataque de largo alcance.
Se busca transformar las capacidades militares de Japón para adaptarse a lo que denomina “nuevas formas de guerra”, ya que el archipelágico “se enfrenta al entorno de seguridad más severo y complejo desde el final de la Segunda Guerra Mundial”. En consonancia con esto, Japón solicita esta cantidad récord para ampliar sus capacidades de vigilancia marítima y su base industrial de defensa.
El Ministerio de Defensa dividió su solicitud de presupuesto para el año fiscal 2027 en tres pilares y nueve partidas prioritarias. El primer pilar es la adaptación a las nuevas formas de guerra e incluye los siguientes elementos prioritarios: inteligencia artificial, sistemas no tripulados, armas de largo alcance, defensa aérea y antimisiles integrada y capacidades espaciales y cibernéticas.
El segundo pilar son las capacidades de respuesta sostenible, siendo la defensa de la ruta marítima del Pacífico un elemento prioritario. El último pilar es la base de las capacidades de defensa, con la producción y la base tecnológica de defensa, así como los recursos humanos, como elementos prioritarios.
Japón planea desarrollar un sistema de apoyo a la toma de decisiones para la utilización de IA para el Comando Conjunto de Operaciones. Inicialmente, el sistema utilizará tecnologías existentes en el extranjero. Además, el Ministerio de Defensa planea desarrollar una plataforma de IA de próxima generación e introducir un sistema en la nube clasificado que pueda agregar, compartir y utilizar datos de forma segura y rápida. También construir una red de comunicaciones multicapa, de alta velocidad y gran capacidad que pueda mantener y continuar el mando y control incluso en caso de interrupción.
También se aspira a transformar a Japón en la organización líder mundial en el uso de activos no tripulados, minimizando las bajas y logrando una ventaja en costos. Los sistemas no tripulados pueden utilizarse para interceptar drones enemigos a bajo costo y también como capacidad de contraataque cuando se emplean junto con armas de largo alcance.
“Durante las invasiones marítimas, los ataques enemigos pueden ser ‘absorbidos’ y combinados con misiles de largo alcance para neutralizarlos con mayor eficacia a distancia. Las amenazas submarinas pueden hacerse visibles y neutralizarse para obtener superioridad submarina. Además, pueden reemplazar las funciones de los sistemas tripulados”, declaró el Ministerio de Defensa.

Según los documentos presupuestarios, los principales proyectos de sistemas no tripulados son la adquisición de vehículos aéreos no tripulados para la recopilación de información, vigilancia y localización de objetivos. Se incluye la adquisición de UAV para ataque y la investigación de módulos de lanzamiento de misiles de largo alcance para vehículos submarinos no tripulados. También se contempla el desarrollo de pequeños vehículos terrestres no tripulados de uso general.
El programa de adquisiciones específicas incluye la adquisición de UAV lanzados desde buques de superficie capaces de realizar ataques. Una cantidad no revelada de UAV Shield AI V-BAT de despegue y aterrizaje vertical para la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón y 17 General Atomics MQ-9B. El Ministerio de Defensa planea que una flota total de 23 MQ-9B comience a desplegarse con la fuerza marítima de Japón en el año fiscal 2027. Según el ministerio, estos vehículos aéreos no tripulados (UAV) se utilizarán exclusivamente para funciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y no estarán armados.
También se ha solicitado financiación sin presupuesto para el desarrollo de un nuevo misil hipersónico submarino. Así como para un programa independiente en curso para la adquisición de un misil de largo alcance lanzado desde submarinos, desarrollado por Mitsubishi Heavy Industries. La investigación sobre un sistema de lanzamiento vertical submarino, que se encuentra en curso, continúa recibiendo financiación.
Además, existen solicitudes de financiación para la adquisición de misiles de ataque de largo alcance, como el Joint Strike Missile (JSM), el Joint Air-to-Surface Stand-Off Missile (JASSM) y el misil Improved Type 12 (lanzado desde aire, mar y tierra).

Debido al aumento de la actividad china y rusa, el Ministerio de Defensa afirmó que es importante fortalecer las capacidades de defensa de las Fuerzas de Autodefensa de Japón en el Pacífico. Esto se hará mediante la financiación continua para establecer instalaciones de vigilancia en la isla de Kita Daito. Además, la adquisición del MQ-9B para inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) en la zona, la modificación de los portaaviones de la clase Izumo para operaciones con F-35B. Asimismo se procederá a un estudio de las instalaciones de manejo de carga en Iwo Jima para mejorar la eficiencia del transporte marítimo en la zona.
Se solicitó financiación para un nuevo programa, denominado Sistema de Defensa Aérea de Corto Alcance (CRADS). Diseñado para contrarrestar los ataques de enjambres de drones mediante una combinación de misiles guiados, cañones automáticos y láseres que pueden desplegarse en grandes cantidades a bajo costo.
También se solicita financiación para los programas integrados de defensa aérea y antimisiles en curso, como la adquisición de sistemas de mejora del segmento de misiles Patriot PAC-3, el fortalecimiento de la conectividad de red de los sistemas Patriot existentes. Sigue el desarrollo conjunto entre Japón y Estados Unidos del misil guiado interceptor de fase de planeo (Glide Phase Interceptor Guided Missile).
Además, los documentos del lunes muestran varios programas y adquisiciones como solicitudes de partidas abiertas sin precio especificado. Estos programas podrían ajustarse o modificarse durante las revisiones de la Estrategia de Seguridad Nacional, la Estrategia de Defensa Nacional y el Programa de Desarrollo de la Defensa de Japón. El año fiscal 2027 también marca el último año del período inicial de cinco años del Programa de Desarrollo de la Defensa.






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