El Ejército de Tierra español, por medio del Centro de Fuerza Futura ha evaluado diversos sistemas de defensa contra drones.
A finales del pasado mes de enero, el Ejército de Tierra español desarrolló un ejercicio avanzado de experimentación de capacidades de defensa C/UAS en el Campo de maniobras y tiro Álvarez de Sotomayor (Almería).
El objetivo de este ejercicio era evaluar, integrar y perfeccionar capacidades existentes contra lo que definen como “una de las amenazas más relevantes del entorno operativo actual: la proliferación y empleo intensivo de sistemas aéreos no tripulados en escenarios de conflicto recientes”.
Para ello, diversas empresas desplazaron medios de detección, identificación, inhibición e interceptación de drones, “configurando una defensa coordinada por capas, y llevando a cabo una gestión eficaz del espacio aéreo distinguiendo entre plataformas propias y potencialmente hostiles”, explicaron desde el Ejército de Tierra.
También destacaron que: “Durante el ejercicio, se ha puesto de relieve el elevado potencial de las pequeñas y medianas empresas españolas, que han demostrado una notable capacidad de innovación, flexibilidad y especialización en este ámbito. El clima de colaboración entre empresas crea soluciones integradas que permiten disponer de una defensa creíble y disuasoria, fortalece el tejido industrial nacional, impulsa la soberanía tecnológica y contribuye a una mayor autonomía estratégica”.
“La experiencia obtenida en este ejercicio pone de manifiesto la necesidad de una defensa C/UAS escalonada y multidominio, capaz de detectar, seguir, identificar y neutralizar amenazas aéreas”, han manifestado desde el Ejército de Tierra.

Este ejercicio ha estado organizado por el Centro de Fuerza Futura, dependiente de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército, y enmarcado en el proceso de transformación hacia la Fuerza 35, el plan del Ejército para transformarse hasta el año 2035 para preparar su aportación a la denominada Fuerza Conjunta “una fuerza terrestre capaz de hacer frente con éxito a los retos que se anuncian en ese horizonte temporal”.
Esto supone contar con una fuerza, a nivel de brigada, “capacitada para actuar con éxito en todo el espectro del conflicto, desde las operaciones de apoyo a las autoridades civiles o la actuación en campos de batalla no lineales, a los escenarios más exigentes, como el combate en zonas urbanizadas o de alta intensidad frente a un enemigo convencional. Tendrá un marcado carácter expedicionario y una alta disponibilidad, y será capaz de llevar a cabo una maniobra multi-dominio (lo que supone la actuación simultánea en los dominios físico, virtual –ciberespacio- y cognitivo –percepciones-).
Por último, debe constituir una eficaz herramienta para la disuasión, ya que ningún adversario planeará implicarse en operaciones contra una fuerza terrestre moderna, motivada y tecnológicamente avanzada. Este nuevo modelo exigirá una menor cantidad de personal, gracias a la incorporación de nuevas tecnologías. Sin embargo, este personal deberá estar altamente preparado y motivado”.






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