Siete asociaciones sectoriales y dos sindicatos han firmado una declaración pidiendo a los políticos españoles una ley de industria que sitúe a España en puestos de liderazgo.
Las asociaciones AMETIC, ASEBIO, Farmaindustria, Foro de Empresas Innovadoras, Feique y TEDAE y los sindicatos CC.OO. y UGT han presentado un decálogo de reivindicaciones por el que han pedido a los partidos políticos la elaboración de una ley de industria “que garantice la competitividad y la autonomía estratégica de España”
Estas asociaciones y sindicatos reclaman a los políticos españoles una visión más allá del partidismo para garantizar el futuro de la industria española en un momento de transformación y cambio como consecuencia de las crisis que estamos pasando en los últimos años.
En la presentación de esta petición intervinieron representantes de todos los firmantes, los cuales afirmaron repetidamente esa situación de cambio, y como una ley como la que piden permitirá una mayor estabilidad a la hora de hacer inversiones a largo plazo, pero también lograr una mejor formación, más adaptada a las necesidades reales de la industria, lo que además debería ayudar a atraer a ese “talento” que busca salidas profesionales en otros campos. Dentro de esta formación se pide expresamente reforzar la formación en ámbitos STEM.

También se habló de China, como está creciendo y tratando de situarse como la primera potencia mundial; de Estados Unidos; de cómo Europa, hasta ahora ha preferido subcontratar en China la producción; depender de la energía rusa; y de Estados unidos para la defensa. Y de cómo Europa parece que se está empezando a mover.
Y en ese movimiento europeo España debe anticiparse para situarse industrialmente como uno de los líderes “y no perder un tren que ya está en marcha”. Se señaló que en las crisis, las regiones o países con mayores tejidos industriales, son las que mejor las resisten.
Esta petición va unida como es de esperar, por otra de que todo ello debe ir acompañado de fondos “la mejora del entorno regulatorio y la creación de instrumentos eficaces de apoyo, especialmente para pequeñas y medianas empresas”, así como que hay una necesidad urgente “de aumentar la inversión en I+D, estimular la demanda y fomentar un ecosistema más dinámico que integre grandes empresas, PyMEs, startups y scaleups”, todo ello para “reforzar la competitividad de España para situar su tejido productivo en niveles equiparables a los de las principales economías europeas”.
Igualmente consideran esencial fomentar la colaboración público-privada y crear “espacios para compartir diagnósticos y establecer prioridades de futuro”. Todo ello para acelerar la transición digital y tecnológica y reforzar la competitividad industrial, la autonomía estratégica y la resilencia.
En la presentación también intervino Daniel Calleja, director de la Representación de la Comisión Europea en España, el cual explicó como la Unión Europea ha comenzado a trabajar en reducir las cargas internas que lastran la competitividad y el mercado intracomunitario. También en reducir la burocracia interna, poniendo como ejemplo una ventanilla única ante todos los países, frente a tener que hacer una misma gestión en cada uno de ellos para obtener licencias, autorizaciones, o crear una empresa. para lo que la Unión Europea se ha dado dos años. Señaló como Europa representa el 6 por ciento de la población mundial, pero el 18 por ciento del PIB.
LOS DIEZ PUNTOS DE LA DECLARACIÓN INDUSTRIAL
1. Impulso a la competitividad industrial, mediante el fortalecimiento del tejido productivo, la mejora de la productividad y el apoyo a la modernización de las capacidades industriales.
2. Refuerzo de la autonomía estratégica y la resiliencia, promoviendo capacidades industriales propias y reduciendo dependencias externas, cuando supongan un alto riesgo, en sectores y cadenas de valor consideradas como críticas con base en criterios técnicos estandarizados y rigurosos.
3. Aceleración de la transición digital y tecnológica, favoreciendo la adopción de tecnologías avanzadas (tanto digitales como profundas), la innovación y el desarrollo de nuevos modelos productivos.
4. Avance en la sostenibilidad y la transición energética, alineando la actividad industrial con los objetivos de descarbonización, eficiencia energética y economía circular.
5. Apoyo a los ecosistemas industriales y a la colaboración público-privada, como elementos clave para la generación de valor, la innovación y el crecimiento empresarial.
6. Impulso al talento y a la cultura industrial, promoviendo la formación, la cualificación y la atracción de profesionales, especialmente en ámbitos STEM, así como una mayor valoración social de la industria desde un punto de vista del retorno económico que supone dicha inversión.
7. Fomento de la internacionalización y de la proyección global de la industria española, facilitando un mayor fortalecimiento de su presencia en mercados internacionales y su integración en cadenas de valor globales.
8. Mejora del entorno regulatorio y simplificación administrativa, así como regulatoria, favoreciendo un marco estable, predecible y ágil que facilite la actividad industrial y la inversión.
9. Desarrollo de instrumentos eficaces de apoyo a la industria, que permitan acompañar los procesos de transformación, inversión e innovación, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas.
10. Establecimiento de mecanismos adecuados de implementación, seguimiento y evaluación, que garanticen la eficacia de las políticas industriales y su adaptación continua a los cambios del entorno, así como la revisión periódica de mecanismos existentes, como sería el caso de indicadores cuantitativos.






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