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Vuela el Airbus C295 demostrador de Clean Sky 2

El prototipo del Airbus C295 modificado como demostrador tecnológico para el programa Clean Sky 2 ha completado su primer vuelo en Sevilla.

Airbus realizó en la tarde del 25 de enero el primer vuelo del C295 EC-295, el prototipo del modelo y actualmente usado para programas de desarrollo, en su nueva configuración para pruebas aerodinámicas dentro del programa de la Unión Europea Clean Sky 2.

Como ya informamos en Fly News, el avión ha sido dotado de una nueva ala semimórfica, con nuevos dispositivos de control y wingltes y una antena plana para comunicaciones vía satélite, para probar tecnologías para los futuros aviones regionales multimisión que permitan, entre otros puntos, reducir las emisiones contaminantes, tanto de gases como sonoras. “Los controles de vuelo para las superficies de control primarias –como los alerones, los flaps y los compensadores de los flaps con una mejor aerodinámica– son capaces de adaptarse en vuelo y contribuir a una mayor eficiencia del sistema de hipersustentación” afirman desde Airbus. Los nuevos sistemas de control son digitales y permiten modificar el perfil aerodinámico del ala durante el vuelo, mientras que el nuevo flap multifuncional incorpora compensadores en el borde de salida y que se maneja mediante actuadores electromecánicos.

El primer C295 ha servido ya para el desarrollo de numerosos programas de desarrollo.
El primer C295 ha servido ya para el desarrollo de numerosos programas de desarrollo.

Para la producción de los nuevos componentes se ha recurrido a materiales compuestos, nuevos procesos de trabajo y montaje, y a la fabricación aditiva (impresión 3D) con Scalmalloy, una aleación de aluminio usada en este proceso de alta resistencia, de la que APWorks, su fabricante, señala que es “la única aleación procesable por fabricación aditiva que puede sustituir eficazmente a las aleaciones de aluminio de alta resistencia de la serie 7000 de chapa o forja”.

En Airbus estiman que con estas nuevas tecnologías se podría conseguir una reducción de hasta un 43 por ciento de CO2 y de un 70 por ciento de NOx en una misión estándar de búsqueda y rescate de 740 km, con un nivel de ruido durante el despegue un 45 por ciento inferior.

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