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La adversidad es ocasión de virtud*

 

POR JAIME PÉREZ GUERRA. Época de vacas flacas para la cadena de suministro española. La fuerte vinculación de esta cadena con Airbus, su principal cliente, y los anuncios de la bajada en la cadencia de producción de dos de los modelos más importantes para España, el A380 y el A400M, augura un tiempo de ajuste, y recomienda, de manera urgente, ampliar la base de clientes de la cadena española.

Cadena de producción del A380 en Getafe

Cadena de producción del A380 en Getafe

Terminó el Salón de Le Bourget y vuelta a la realidad. Después de hablar con varios responsables de empresas del sector parece claro para todos que estamos entrando en un periodo de menor crecimiento que afectará de forma importante al sector en España. La fuerte reducción de la cadencia de producción de los A380 y A400M supondrá una caída de pedidos a la cadena de suministro y por ende, una menor necesidad de mano de obra.

Especialmente en el caso del A380, cada avión supone 27 puestos de trabajo directos anuales en España, las consecuencias pueden ser muy graves en tema de empleo. La nueva cadencia de producción anunciada será de un avión al mes, desde los 2,5 actuales. Esto supone entre 15 y 18 aviones menos al año, lo que nos impacta en cerca de 400 empleos directos. En el caso del A400M la producción se situará en el entorno de los 8 aviones al año, al menos que se consigan contratos de exportación que justifiquen una subida de la producción. El plan original era situarse en torno a los 24 aviones al año.

El C295, que también ha sufrido una menor demanda del mercado, parece estar recuperándose con los contratos para Canadá, tanto el programa FWSAR, como el anunciado la semana pasada en Le Bourget sobre 12 aviones más doce opciones para la compañía canadiense de “leasing” Stellwagen.

Por otra parte, la subida de producción del A350, el otro gran programa que impacta el empleo en nuestro país, se ralentiza y por el momento se queda en los 10 aviones al mes, cuando estaban previstos hasta 14. El A330 también reduce ligeramente su producción para quedarse en los 6 al mes. La subida en la producción del A320 solo sirve para paliar en muy menor medida esta pérdida de carga de trabajo.

No son buenas noticias, pero desde esta publicación vemos esta desaceleración como una buena oportunidad para plantear una reordenación necesaria para el sector. Es en estos momentos y antes de que se comiencen a tomar medidas que pueden destruir empleo y tejido empresarial cuando el Gobierno debe implicarse en un Plan Aeronáutico Nacional que fije objetivos y busque estar preparados para el momento en que el ciclo sea expansivo, y esto llegará en pocos años.

Es también el momento de que los cluster, con TEDAE a la cabeza, fijen planes de protección a las PYMEs y los presenten a las administraciones para mantener nuestras capacidades de cara a la futura recuperación. Y es momento de que todas las administraciones, autonómicas y centrales se coordinen de forma que se cree un “master plan” en el que todos participen. Asimismo, no se pueden dejar pasar trenes de inversión provenientes de los planes europeos, y en este caso también se necesita un apoyo mucho más decidido de la administración para acceder a estos fondos con éxito.

Visto como están las cosas en la política, debería ser el sector quien realizase un plan técnico, sugiriendo hacia donde tenemos que ir tecnológicamente, donde es necesario incidir, cuales son las capacidades que debemos proteger y las que debemos desarrollar. Paralelamente la industria debería realizar su plan de márketing global, con el objetivo claro de tener una menor dependencia de Airbus, manteniendo y ampliando si es posible el volumen de negocio con el fabricante europeo. En estos momentos la dependencia del sector con un solo constructor es muy peligrosa.

En comparación con Francia, Alemania, Reino Unido o Italia, nuestro sector aeronáutico es débil. Por eso la industria y las administraciones deben hacer un mayor esfuerzo para mantenerlo y desarrollarlo. No nos cansaremos de repetir que por cada euro invertido en la industria aeroespacial se generan siete euros en la economía. España tiene un buen ejemplo en si misma cuando apostó decididamente por la fibra de carbono y, como consecuencia de ello, ha obtenido los mayores paquetes de trabajo en su historia.

*Frase célebre de Séneca que nos viene al pelo en esta ocasión adversa.

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