Space Rider, un innovador concepto de nave espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA), avanza hacia su primer vuelo. Las pruebas se centran en estos momentos en sobrevivir al calor de la reentrada y realizar un aterrizaje preciso en la Tierra.
Los ingenieros sometieron el sistema de protección térmica de la nave a condiciones extremas, al tiempo que completaron el ensamblaje de un modelo a escala real para pruebas de caída, que pronto se someterá a un intento de aterrizaje guiado. En conjunto, este progreso marca un cambio de la validación a nivel de componentes a la simulación de la misión, a medida que Europa se acerca al lanzamiento de su primer vehículo orbital reutilizable a finales de esta década.
Space Rider está diseñado como un laboratorio no tripulado que puede permanecer en órbita terrestre baja durante aproximadamente dos meses antes de regresar a la Tierra con experimentos y carga. Puede apoyar la investigación en microgravedad, demostraciones tecnológicas y trabajos de validación en órbita, con la capacidad de regresar su contenido para su análisis en la Tierra.
En lugar de amerizar o planear con paracaídas, el vehículo utiliza un diseño de cuerpo sustentador (sin alas) y aterrizará bajo un parapente dirigible, un sistema de vuelo sin precedentes en naves espaciales. Este diseño permite predicciones de aterrizaje más precisas y una recuperación más rápida.
La nave, del tamaño de una furgoneta, incluye el sistema de aviónica, que puede controlar el parapente de forma autónoma una vez desplegado. Incorpora software de guiado, navegación y control que dirige activamente el descenso durante cada lanzamiento, reaccionando al viento y a las condiciones cambiantes en tiempo real.

La ESA planea realizar varias pruebas de lanzamiento desde helicóptero sobre el campo de pruebas de Salto di Quirra, en la isla italiana de Cerdeña, a finales de este año, liberando el modelo desde gran altitud y registrando su perfil de descenso completo. La campaña no replicará la reentrada orbital, sino que se centrará en la fase final del vuelo, la más directamente relacionada con la recuperación y la reutilización.
Para alcanzar ese punto en una misión real, Space Rider también debe sobrevivir a la reentrada atmosférica, razón por la cual la ESA completó recientemente pruebas en un túnel de viento de plasma del sistema de protección térmica de la nave, exponiendo los materiales a temperaturas cercanas a los 1.600 grados Celsius.
La singular forma de cuerpo sustentador de la nave espacial cuenta con 21 losetas en su parte inferior y aletas de control fabricadas con “ISiComp“, un material cerámico desarrollado por el Centro Italiano de Investigación Aeroespacial (CIRA) y Petroceramics.
Para probar el sistema térmico en condiciones de vuelo, CIRA utilizó su propio túnel de viento de plasma, el más grande del mundo, para bombardear los componentes con un chorro de gas a 10 veces la velocidad del sonido.
Pruebas independientes analizaron el rendimiento del sistema de protección térmica cuando su superficie sufre daños, simulando impactos de escombros o micrometeoritos. Para ello, los ingenieros introdujeron defectos en el material y lo expusieron a condiciones similares a las de la reentrada dentro del túnel de plasma, con el fin de comprender mejor el funcionamiento del sistema en condiciones atípicas.
Primer vuelo previsto para 2028
El vuelo inaugural del vehículo reutilizable de la Agencia Espacial Europea (ESA) Space Rider está previsto para 2028. Mediante un acuerdo entre la ESA y Portugal se consolida el desarrollo del Centro de Tecnología Espacial de Santa María en las Azores y la futura base de aterrizaje de Space Rider.

El proyecto desciende directamente de la misión IXV (Intermediate eXperimental Vehicle) de 2015, que probó la reentrada atmosférica y el aterrizaje en el mar, demostrando la viabilidad técnica de la tecnología europea de reentrada. El módulo de sistemas es una evolución de la tecnología Vega-C, específicamente utilizando una etapa superior AVUM+ mejorada para su módulo de servicio, lo que le permite permanecer en órbita durante más de dos meses.
El programa Space Rider está impulsado por un consorcio de más de 20 empresas europeas. Los principales contratistas industriales son Thales Alenia Space, que gestiona el desarrollo y construcción de la nave espacial, y Avio, responsable del vehículo de lanzamiento Vega-C que transporta Space Rider a órbita.
Por su parte, CIRA (Centro Italiano de Investigación Aeroespacial) ha desarrollado todo el recubrimiento cerámico que permite la reentrada de Space Rider. El “parafoil” que permitirá al Space Rider aterrizar suavemente los fabrica la italiana Teseo. L.K. Engineering, Frentech Aerospace y Evolving Systems Consulting han formado un consorcio que colabora en el diseño y la fabricación del sistema de control de la puerta de la bodega de carga y del tren de aterrizaje
En cuanto a la participación española, Sener actúa como autoridad de diseño del sistema de guiado, y GMV se encarga de la navegación y control (GNC) de la nave espacial. Airbus produce estructura en composite y otros sistemas. Deimos aporta análisis y simulación, y Tecnobit fabrica diversos elementos de electrónica y Aviónica. Anteral, una “spin-off” de la Universidad de Navarra, diseña, fabrica, prueba y califica las antenas del subsistema de seguridad de la nave.






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