Los talleres TABSA en el aeropuerto de Madrid-Barajas han sido declarados Bien de Interés Cultural por el consejo de ministros.
Los talleres TABSA, también conocidos como talleres Bristol, en el aeropuerto de Madrid-Barajas han sido declarados Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento en la reunión del consejo de ministros del 16 de junio. El trámite de esta declaración fue iniciado en febrero de 2026 por parte del ministerio de Cultura, y el 10 de marzo en el BOE se publicó la resolución por la que la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes iniciaba el trabajo en dicho expediente. La inciativa partió de Marisa Zurita, señalera del aeropuerto con más de 20 años de servicio, y que comenzó en 2024 a trabajar en ello
Esta declaración supone el máximo nivel de protección establecido por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español.
“Los Talleres Aeronáuticos de Barajas (TABSA) constituyen un ejemplo excepcional del patrimonio industrial en España y una de las infraestructuras aeronáuticas más relevantes del proceso de modernización de la aviación comercial durante la década de los cincuenta. Su conservación y puesta en valor se consideran indispensables por su valor histórico, técnico y arquitectónico” han señalado desde el ministerio de Cultura.

Los edificios que los forman fueron obra, entre 1957 y 1958, del arquitecto Alejandro de la Sota Martínez; con la colaboración del ingeniero aeronáutico Enrique Guzmán, director de TABSA en ese momento, y posteriormente director general de CASA, subsecretario de Aviación Civil y presidente de Iberia ; y el ingeniero industrial Eusebio Rojas Marcos.
Situados junto a lo que hoy es la terminal de aviación general, antiguo pabellón de Estado del aeropuerto madrileño, su primer uso fue el mantenimiento de los aviones Bristol 170 de Iberia y Aviaco, incluyendo sus motores Bristol Hercules. De ahí el sobrenombre por el que también se conoció a esta instalación. Bristol colaboró con su puesta en marcha proporcionando equipamiento técnico y personal especializado.
Con el paso del tiempo los trabajos en estos talleres se fueron ampliando a otros modelos de aviones y motores, lo que llevó a tener que ampliar sus instalaciones con una nueva nave; quedando equipados con una nave de 107 metros de longitud y una segunda usada como bando de pruebas de motores. Años después se añadirían otras naves cuando estos talleres ya habían perdido su uso original.






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