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Cumbre de la OTAN en Ankara: más de 50.000 millones de dólares de inversiones

Durante el Foro Industrial de Defensa, celebrado en el marco de la 36.ª Cumbre de la OTAN en Ankara, se anunciaron acuerdos y paquetes de inversión por valor de más de 50.000 millones de dólares. Paralelamente, el Secretario General Mark Rutte instó a los Aliados a incrementar sus presupuestos de defensa hasta el 5 % del PIB para 2035.

Estos acuerdos constituyen la base de una nueva estrategia para fortalecer las capacidades operativas y la disuasión de la OTAN mediante la creación de coaliciones internacionales de compra y la profundización de la cooperación industrial, conocida como «Hecho en la OTAN».

La OTAN ha iniciado negociaciones formales para adquirir hasta 10 aviones de alerta temprana y control aerotransportado (AEW&C) Saab GlobalEye, por un valor de 4.500 millones de dólares. Estos aviones sustituirán a la antigua flota de E-3 AWACS, proporcionando vigilancia simultánea de los dominios terrestre, aéreo y marítimo.

Otro paso importante fue la decisión relativa a los drones MQ-4C Triton. Dinamarca, Finlandia, Alemania y Noruega firmaron una carta de intención para la compra conjunta de hasta cinco vehículos aéreos no tripulados fabricados por Northrop Grumman. Estas aeronaves pueden permanecer en el aire a gran altitud durante más de 30 horas y se utilizarán para la vigilancia de extensas zonas marítimas, incluyendo rutas de navegación y el Ártico.

Siete países Bélgica, Croacia, Francia, Polonia, España, Turquía y el Reino Unido, han puesto en marcha un nuevo proyecto internacional de alta visibilidad para construir y compartir una flota de A400M. Asimismo, se anunció la adhesión de Finlandia al programa conjunto Airbus A330 Multi-Role Tanker Transport (MRTT) y la inminente entrega del décimo avión de este tipo.

Lockheed Martin, con sede en Estados Unidos, y Rheinmetall, de Alemania, han firmado un memorando de entendimiento para establecer la producción de misiles balísticos ATACMS en Alemania. Esta es la primera línea de producción de este tipo de misil fuera de Estados Unidos, lo que contribuirá a cubrir las deficiencias en las cadenas de suministro para Ucrania, país devastado por la guerra, y los países de la OTAN.

La producción se llevará a cabo, entre otros lugares, en la planta de Rheinmetall en Unterlüß, donde también se están desarrollando capacidades para la producción de motores de cohete. La producción de motores y componentes para los misiles guiados podría comenzar ya en 2027. El acuerdo forma parte de un proceso más amplio de transferencia de algunas capacidades de producción estadounidenses a Europa y de fortalecimiento de la industria de defensa europea.

Cabe mencionar también el acuerdo intergubernamental firmado por Estados Unidos, Alemania, los Países Bajos, Polonia y Suecia para explorar la posibilidad de establecer un centro de servicio especializado en Europa para los misiles PAC-3, utilizados en los sistemas Patriot. Aunque aún no se ha determinado la ubicación de la instalación, ya se sabe que permitirá realizar trabajos de mantenimiento y reparación directamente en Europa, reduciendo el tiempo de inactividad de los misiles y aumentando su disponibilidad operativa.

Iniciativa Drone Edge

La creciente importancia de los sistemas no tripulados en el campo de batalla moderno también se refleja en el lanzamiento de la iniciativa Drone Edge de la OTAN. Como destacó el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, la experiencia de la guerra en Ucrania, los conflictos en Oriente Medio y los repetidos incidentes con drones dentro de la Alianza demuestran la necesidad de un rápido desarrollo tanto de capacidades de drones a gran escala como de contramedidas.

Los principales objetivos del proyecto se basan en cuatro pilares. El desarrollo de la defensa contra drones. Una parte significativa del presupuesto de 40.000 millones de dólares se destinará al desarrollo e implementación de sistemas avanzados para la detección temprana, identificación y neutralización de drones hostiles.

Paralelamente la OTAN está impulsando un mercado específico que facilitará y acelerará significativamente la adquisición masiva de equipos antidrones y drones de vigilancia. La Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPA) supervisará contratos por valor de cientos de millones de euros.

Además, el desarrollo de equipos requiere personal cualificado, por lo que las naciones aliadas se han comprometido a quintuplicar el número de operadores de drones militares en sus ejércitos para finales de 2027. Asimismo, la Alianza está ampliando significativamente sus capacidades de entrenamiento. Durante la cumbre, se anunció que Finlandia, Francia y Suecia se han unido a un proyecto conjunto de entrenamiento de vuelo. Esto ampliará el programa a 20 naciones aliadas, con un total de 16 centros de entrenamiento.

Constelación de satélites

La iniciativa de Operaciones Espaciales en Capas de la Alianza Híbrida (HALO) es crucial para el desarrollo de capacidades espaciales. Ocho naciones de la OTAN, Dinamarca, Canadá, Finlandia, Alemania, Noruega, Países Bajos, Suecia y Turquía, han puesto en marcha un proyecto para explorar la creación de una constelación interconectada de megasatélites.

En el ámbito del acceso al espacio, la empresa alemana Isar Aerospace y la canadiense Maritime Launch Services han firmado otro importante acuerdo: la iniciativa STARLIFT, valorada en 140 millones de dólares. Este acuerdo garantiza la preparación para vuelos orbitales rápidos y el lanzamiento de cargas útiles aliadas en situaciones de crisis. Se trata de un intento por establecer una “línea de vida” para la OTAN, que garantice el relanzamiento rápido de satélites perdidos sin tener que esperar los trámites y aprobaciones habituales de los centros de lanzamiento extranjeros.

Entre las iniciativas nacionales que fortalecen el potencial de la Alianza, destaca el papel de Turquía. Ha anunciado la financiación de la construcción de dos satélites de observación de alta resolución desarrollados por el instituto nacional TÜBİTAK, con un coste de 300 millones de dólares. Además, las Fuerzas Armadas turcas invertirán más de 350 millones de dólares en satélites de órbita baja, sistemas de comunicaciones militares y radares fabricados por ASELSAN como parte del sistema de defensa integrado “Cúpula de Acero”.

Estas inversiones tienen como objetivo fortalecer las capacidades de comunicaciones, reconocimiento y alerta temprana de las Fuerzas Armadas turcas. Asimismo, refuerzan las competencias nacionales en tecnologías clave de defensa y reducen la dependencia de proveedores extranjeros.

Defensas Aérea y Antimisiles

Las nuevas iniciativas relacionadas con la Iniciativa de Defensa Aérea y Antimisiles Integrada también desempeñaron un papel importante. Siete países, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Rumania, Suecia y Turquía, se unieron a un proyecto destinado a fortalecer las capacidades contra amenazas a baja altitud, incluidos drones y misiles de crucero. Noruega, por su parte, se unió a una iniciativa independiente destinada al desarrollo de la vigilancia pasiva del espacio aéreo. El conjunto de proyectos e inversiones en este ámbito, presentado en el foro, asciende a aproximadamente 26.000 millones de dólares.

En el ámbito de las capacidades de ataque, seis países, Dinamarca, Francia, Italia, Noruega, Turquía y el Reino Unido, impulsaron el proyecto internacional de Capacidades de Ataque de Precisión Terrestre. Su objetivo es desarrollar nuevos sistemas de ataque de precisión terrestres, incluidos misiles de crucero y balísticos. Al mismo tiempo, Turquía anunció la compra de un número significativo de misiles de crucero terrestres de largo alcance ATMACA, fabricados por la empresa nacional ROKETSAN. El valor total de este y otros proyectos anunciados durante el foro en las áreas de capacidades de ataque y municiones asciende a aproximadamente 1.600 millones de dólares.

Además, para garantizar la estabilidad y la seguridad en el sector de la defensa, un grupo de doce naciones de la OTAN puso en marcha un proyecto internacional sobre materias primas críticas para la industria de defensa. La iniciativa busca aumentar la resiliencia de las cadenas de suministro mediante la cooperación en el abastecimiento, el transporte y el almacenamiento de materiales estratégicos, así como en la gestión de inventarios de componentes y productos reciclados. El objetivo es reducir la vulnerabilidad de la industria de defensa ante interrupciones en el suministro y otras crisis.

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