Espacio Misiones

El INTA desarrolla ANSER, una constelación de mini satélites de observación

Uno será el líder y el encargado de mantener el contacto con el centro de control en tierra.

“El futuro de los satélites está en las constelaciones de pequeños ingenios espaciales” asegura a FLY NEWS el teniente general José María Salom, director general del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

“Las misiones de observación de la Tierra que hasta hace unos pocos años tan solo podía cumplir un enorme y pesado satélite, ahora las pueden llevar a cabo uno o varios pequeños ingenios espaciales ‒afirma el director del único Organismo Público de Investigación (OPI) perteneciente al ministerio de Defensa‒, pero siempre que dispongan a bordo de la tecnología apropiada”.

El general Salom ha indicado a FLY NEWS que el INTA tiene en marcha un proyecto multidisciplinar de constelación “al que hemos bautizado ANSER, que estará integrado por cuatro mini satélites de observación que volarán en formación a una distancia máxima entre ellos de unos 10 kilómetros y que se intercomunicarán entre sí, aunque cada uno de ellos cumplirá una misión diferente”.

Teniente General Salom: «Los cuatro satélites de la constelacion ANSER, se comunicarán entre sí»

Acrónimo de Advances Nanosatellites Systems for Earth Observation Research, ANSER es una iniciativa piloto que está bajo la órbita de la Subdirección General de Sistemas Espaciales que lidera Ángel Moratilla, quien precisa que, de los cuatro ingenios que darán vida al componente de vuelo, “uno será el líder y el encargado de mantener el contacto con el centro de control en tierra, mientras que los otros tres serán sus seguidores”.

Desde el punto de vista de la tecnología espacial, lo que pretendemos con el grupo o cluster espacial que hemos bautizado ANSER es “demostrar que es posible fraccionar las cargas útiles y el sistema de control de vuelo en formación a bordo de pequeños satélites, cuya masa unitaria al despegue queremos que sea de unos pocos kilos” confirma Moratilla.

Pero ¿cuál será la principal tarea asignada a ANSER? El INTA ha concebido esta nueva misión espacial para vigilar la calidad de las aguas de los embalses y pantanos españoles. Es una labor de gran importancia tanto medioambiental como de gestión de recursos hídricos que, si bien puede realizarse con mediciones in situ, la utilización desde el espacio de avanzadas tecnologías permite distinguir diferentes niveles de contaminantes sobre la base de la escasa energía reflejada por el agua.

Ángel Moratilla: «Queremos demostrar que es posible fraccionar las cargas útiles y el sistema de control de vuelo en formación».

La constelación también dispondrá de sensores para estudiar el calentamiento global causado por el aumento de los gases invernadero en la atmósfera ‒principalmente el dióxido de carbono‒, que acumulan el calor procedente de la radiación solar.

El desarrollo, fabricación, lanzamiento y explotación de las constelaciones de pequeños satélites es económicamente más rentable que una única plataforma de gran tamaño. Los mini satélites se posicionan en orbitas bajas inferiores a los 800 kilómetros y no requieren de pesados y costosos lanzadores, sino de micro lanzadores, mucho más baratos. A lo anterior se añade que no originan basura espacial ya que, al final de su vida operativa de uno, dos o tres años, “reentran en la atmósfera terrestre y se autodestruyen”.

Pero no todo van a ser ventajas. Los principales retos de un programa como ANSER es que hay que miniaturizar todos los equipos y subsistemas, “lo que siempre resulta complicado y costoso”, puntualiza el general Salom. Por ejemplo, uno de los mayores retos es lograr miniaturizar la cámara hiper-espectral que efectuará las mediciones de las aguas.

Una vez concluida la escasa vida en servicio de la constelación ‒del orden de tres años‒, su reposición obliga a nuevos lanzamientos “y eso siempre conlleva riesgos de fallos”. Pero ese inconveniente aporta la ventaja de que a las nuevas plataformas se les podrán incorporar las más recientes mejoras tecnológicas, algo difícil de acometer en los grandes satélites de vida más prolongada.

Por el momento, el INTA ya dispone de los módulos de control de actitud de los satélites, tiene en proceso de adquisición los sensores ópticos y sus ingenieros trabajan a marchas forzadas en poner a punto un sistema propio de intercomunicaciones que facilite el control en vuelo. Se contempla 2021 como el año en que será viable enviar al espacio la constelación ANSER.

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