La asociación Ellas Vuelan Alto organizó una jornada en el CESEDEN on la participación de varias mujeres piloto de las fuerzas armadas y de la industria.
Bajo el título Capacidades aéreas de las Fuerzas Armadas españolas, Ellas Vuelan Alto (EVA) organizó una jornada en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) con la celebración de dos mesas de debate.
La apertura de la jornada estuvo a cargo del general Pablo Guillén García, director del CESEDEN y de Gema Martín del Burgo, vice presidenta de Ellas Vuelan Alto, que también clausuró la jornada.

En la primera mesa participaron tres pilotos, la sargento primero Laura García Guerrero, de FAMET y actualmente destinada en el Batallón de Helicópteros de Emergencia II (BHELEME II); y las capitanes Mª del Pilar Martín de San Pablo Esperanza y Mª del Pilar Caballero Capilla, ambas del Ejército del aire y del Espacio. La primera piloto del 43 Grupo, y la segunda actualmente destinada en la Sección de Planes del Centro de Operaciones Aéreas del Mando Aéreo de Combate.
Las tres, en sus intervenciones destacaron como la coordinación entre los tres ejércitos es constante, y explicaron, además de qué las llevó a hacerse pilotos, y la importancia de las capacidades aéreas en las operaciones militares, ya sean de transporte, combate, apoyo, o la extinción de incendios.
La sargento primero García Guerrero dejó claro que no todo lo que vuela, en el ámbito militar, es del Ejército del Aire y del Espacio. Y que de hecho, los helicópteros que tiene el de Tierra, son más y con mayores capacidades que los del Aire (antes de su actual destino voló los Tigre de ataque).
La capitán Pilar Caballero detalló que la coordinación entre los tres ejércitos es permanente y que en el marco OTAN “la información actualizada y la planificación precisa son clave para la toma de decisiones”; y la capitán Pilar Martín destacó que las misiones de apoyo a la ciudadanía, como las del Grupo 43 en la extinción de incendios, o las de rescate, transporte de enfermos o de ayuda humanitaria tienen un impacto directo en la población.
La segunda mesa tuvo un carácter industrial, con la participación de Carolina Moratilla, directora global de Programas de Defensa Aérea y Espacial de Indra; Marta Nogueira, vice presidenta regional de España de Airbus Defence and Space; Sandra Moreno, directora de Comunicaciones Aeronáuticas de Amper; y Soledad Garrido, directora de Desarrollo de Negocio Aero de Thales en España y directora de Estrategia de Iberia y Turquía.

En ella las cuatro participantes coincidieron en que la tecnología solo tiene sentido si responde a necesidades operativas concretas y contribuye a reforzar la autonomía estratégica europea.
Carolina Moratilla señaló que la industria debe situar a los ejércitos en el centro de sus desarrollos y afirmó que la clave de la superioridad tecnológica es “ver mejor, procesar más rápido y decidir antes”, apoyándose en inversiones sostenidas en I+D+i y en alianzas con pymes y startups. Cerró sus intervenciones repitiendo el mensaje que su presidente, Ángel Escribano, lanzó un día antes en TEDAE de que hay trabajo para toda la industria aeroespacial y de defensa española, y que ellos —Indra— no quieren dejar a nadie detrás.
Marta Nogueira subrayó que las operaciones actuales exigen interoperabilidad y capacidad multidominio y resumió el desafío con una frase que marcó el debate: “Hoy gana quien ve antes y decide antes”; y que “Airbus apuesta por plataformas resilientes e hiperconectadas que respondan a ese entorno operativo”.
Sandra Moreno afirmó que “sin comunicaciones fiables no hay mando” y destacó el desarrollo de sistemas antidron, soluciones de mando y control y capacidades energéticas para infraestructuras críticas.
Soledad Garrido por su parte recalcó la necesidad de una capacidad de adaptación industrial ante los conflictos actuales, con un refuerzo acelerado de líneas de producción y una apuesta decidida por inteligencia artificial y ciberseguridad.
Entre las conclusiones de la mesa se confirmó una vez más que la superioridad tecnológica no depende solo de la innovación, sino también de la velocidad de respuesta industrial, como está demostrando la guerra en Ucrania, y de la cooperación europea; que un país no puede hacerlo todo solo; y que es esencial la experiencia que ofrercen los clientes a la hora de solucionar problemas o buscar soluciones innovadoras a las necesidades de estos.






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