Cerca de 200 aviones ejecutivos de todo tipo han pasado por el aeropuerto de Madrid-Barajas durante los días del primer premio de F1 en Madrid en 45 años.
45 años han tenido que esperar los aficionados madrileños para volver a ver una carrera de F1 en la capital española. Una carrera (y las de F2 y F3) que ha contado, a lo largo de los tres días de espectáculo en el Madring, el nuevo circuito madrileño, con unos 350.000 asistentes (120.000 entradas a la venta cada día, tanto para un solo día como para todos).
De estos, la gran mayoría, han llegado en metro o autobús (no se podía acceder a las cercanías del circuito en coche privado). Pero los usuarios de los más de 200 vuelos ejecutivos que han hecho uso del aeropuerto de Madrid-Barajas, casi seguro que no han usado esos medios de transporte.
A la espera de que Aena confirme la cifra definitiva de vuelos, como ya ocurrió por ejemplo en la final de la Champions de Fútbol en 2019, fue necesario habilitar en el aeropuerto zonas especales para estacionar los aviones ejecutivos que llegaban.
Para los que se quedaban varios días, por ejemplo, pero no solo, los usados por los corredores, las rodaduras paralelas a las dos pistas 18/36; a la 14/34, en este caso en la zona próxima a la 34; y la rodadura W3 se cerraron, mediante los correspondientes NOTAM, para dedicarlas a aparcamiento.
Tras la carrera, comenzó el gran éxodo, precedido por el traslado de los aviones desde sus posiciones de estacionamiento a la plataforma de la terminal de aviación ejecutiva para ser abordadas por sus pasajeros. Los últimos, los aviones del personal de los equipos encargado de desmontar todo en el circuito y embalarlo para su envío al próximo circuito, en este caso Bakú en 15 días.
Antes, en el Madring, tras la interpretación del himno español, hubo la tradicional pasada de una formación de aviones militares en todos los circuitos. En ausencia de la Patrulla Águila, la labor se encargó esta al Ala 14 de la base aérea de Los Llanos (Albacete). Los tres Eurofighter se esperaba que dibujasen la bandera española, pero, y a pesar de llevar instalados los generadores de humo que se estrenaron durante la celebraciòn de BACSI 2026, la pasada fue sin humo.
El Ejercito del Aire y del Espacio además aprovechó la celebración para recordar como, en 1990, Carlos Sainz padre hizo un vuelo en F/A-18 con el hoy ya retirado como general, el entonces capitán Ignacio Bengoechea. Ambos explicaron aquel vuelo, que fue seguido por una carrera entre un F/A-18 y el coche de Sainz por la pista de la base aérea de Torrejón




















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