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Los UAV dominan el futuro del Ejército de Tierra

Lanzamiento de un interceptor de UAS Destinus Hornet durante las demostraciones de la Campaña de Experimentación Táctica del Ejército de Tierra.
Lanzamiento de un interceptor de UAS Destinus Hornet durante las demostraciones de la Campaña de Experimentación Táctica del Ejército de Tierra.

El Ejército de Tierra español ha celebrado una nueva campaña de Experimentación Táctica para avanzar en el proyecto Ejército 35.

El campo de maniobras Álvarez de Sotomayor, adyacente a la base del mismo nombre en Viator (Almería) ha sido el lugar elegido un año más por el Ejército de Tierra español para celebrar una nueva edición de su campaña de Experimentación Táctica. Un ejercicio para probar tecnologías que permitan avanzar dentro del proyecto Ejército 35, que marca la transformación prevista de este para el año 2035 y más allá. Esta base es la sede de la brigada Rey Alfonso XIII, II de la Legión,  que es la unidad designada en el Ejército de Tierra como la de evaluación de nuevos sistemas.

Si la campaña del pasado año contó con una decena de empresas y cuatro días de duración, la de este año se ha multiplicado exponencialmente, con una treintena de empresas, universidades y centros tecnológicos presentando sus propuestas, y un mes de ejercicios sobre el terreno, y con una mayor participación de diferentes colectivos de militares operando los sistemas frente a la anterior edición, donde eran las empresas los principales encargados de las pruebas.

Ejército 35 hace referencia al año en el que, dentro del programa Fuerza Futura, se quiere alcanzar la denominada Fuerza de Ventaja, la última de las tres fases de evolución y transformación del Ejército de Tierra para enfrentarse a un campo de batalla que evoluciona constantemente, y en el que muchas de las lecciones de hace seis meses ya no son de aplicación.

Como nos explicó el coronel Alberto Arquero Fernández de Tejada, jefe del Centro de Fuerza Futura de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército, durante una visita a esta campaña: Es una herramienta que utilizamos para reunir en un ejercicio el mayor número posible de experimentos del programa de experimentación del Ejército de Tierra, en el que participan prácticamente todos los organismos del Ejército. El objetivo es la transformación del Ejército de Tierra. El combate, como podemos ver todos los días en la prensa, ha cambiando y sigue cambiando mucho; y el Ejército necesita adaptarse y adaptarse con mucha rapidez.

Aquí traemos las últimas tecnologías y probamos las últimas tácticas, las técnicas, los procedimientos que se están llevando a cabo en Ucrania y en otros escenarios bélicos para conseguir transformar el ejército y adaptarlo de la mejor manera posible a la nueva forma de combate”.

También nos destacó sobre este ejercicio que: Hemos crecido en rigor metodológico, con la incorporación de equipos de experimentación que se encargan de comprobar la validez de cada uno de los experimentos que se están realizando. Es una herramienta útil porque también nos permite mejorar el proceso de definición de necesidades y de requisitos para todas esas capacidades y esos materiales que se están adquiriendo por parte del Ejército de Tierra. Y el resultado de las jornadas que llevamos es bastante bueno y por nuestra parte estamos bastante satisfechos.

Hay que señalar que las empresas convocadas son españolas o presentan equipos desarrollados en España dentro de la política del Gobierno de adquirir preferencialmente sistemas nacionales. También, como explicaron tanto el coronel Arquero como otros mandos, no se trata de seleccionar y comprar sistemas. Se trata de evaluar y ver cómo pueden evolucionar para responder mejor a las necesidades de este. Y con ello ayudar en la deficinión de los requisitos que, en su momento, emitirá el ministerio de Defensa para poner en marcha los procesos de adquisición.

Si en la anterior edición los asistentes se limitaron a ver las demostraciones en una pantalla, este año se ha convertido en un evento más práctico. Con diferentes grupos visitando una serie de estaciones, donde se probaban diferentes conceptos. Desde el puesto de mando, a la guerra electrónica, pruebas de UGV (drones terrestres), C-UAS, “primera línea” y UGV armados. Las visitas se organizaron para el 14 de marzo, seguidas, el día 15 por la del rey Felipe VI.

El coronel Arquero, durante sus declaraciones, no quiso dejar de poner en valor este tipo de jornadas de experimentación: “El proceso está muy alineado. No es un proceso en el que España vaya en una línea independiente y no hagamos caso a lo que hacen el resto de las naciones. Visitamos con frecuencia lo que están haciendo otros países y tenemos un intercambio muy importante de información con los otros países para captar ideas y para saber por dónde van ellos y ver si estamos yendo en la línea adecuada y ellos también hacen lo propio con nosotros. Y luego, la OTAN está desarrollando unas iniciativas a las que España se está sumando. En junio, muy buena parte de las capacidades que se están experimentando aquí irán a Eslovaquia a un ejercicio de experimentación de la OTAN que lidera a la España y en el que esperamos demostrar la capacidad de España para combatir en esta nueva forma de combate”.

Como vemos, los vehículos no tripulados son en gran parte el centro de este futuro. En esta campaña de experimentación se probaban varios UGV. Unos de transporte, con diferentes capacidades, y otro de combate, armado con una ametralladora 7,62 mm estabilizada y capaz de disparar contra objetivos situados a hasta 1.200 metros. Entre las pruebas con este se trataba de comprobar su precisión y estabilidad.

Con respecto a los de transporte, para su uso a nivel de compañía, su evaluación incluía su capacidad, dimensiones y arquitectura. Son vehículos que pueden servir para suministrar equipos a las tropas en primera línea, evacuar heridos, pero también actuar como drones kamicaces contra las posiciones enemigas, o para abrir brechas en campos minados, entre otras misiones.

Además de mostrar la capacidad de maniobra con carga, se mostraba como podía realizar esa apertura de campos de minas, portando dos mochilas de 25 kg con manguras ligeras explosivas y un sistema de lanzamiento. En ese tipo de misión, los zapadores deben correr con la mochila, muy probablemente bajo fuego enemigo hasta el borde del campo minado, y lazar a mano, mediante una goma, dicha cuerda explosiva. Según nos explicaron, en ese tipo de actuación la tasa de bajas se sitúa en torno al 80 por ciento.

Y aquí entran en juego los drones aéreos. Aunque estos UGV cuentan con cámaras, estas se centran básicamente en el terreno adyacente. Y esto evita tener la adecuada conciencia situacional. Como ya hacen por ejemplo ucranianos y rusos en su guerra, este tipo de dron terrestre va apoyado por otro aéreo. Esté con sus cámaras y volando por delante del terrestre, permite detectar posibles obstáculos: Una zanja, un muro, un enemigo oculto… y buscar una ruta alternativa para completar la misión. También puede servir para detectar drones kamicaces enemigos que puedan atacar al UGV, y preparar la defensa.

Como hemos señalado, una parte de las demostraciones se centraban en el uso de sistemas contra UAV. Tanto cinéticos como no cinéticos. Los cinéticos, para destruir el dron, incluyen drones suicidas por choque o mediante cargas explosivas, y mediante cañones antiaéreos adaptados o diseñados para actuar contra drones de pequeño tamaño principalmente. Los no cinéticos, corresponden a sistemas que detectan e inutilizan el UAV enemigo, bien obligándolo a aterrizar, bien haciendo que regrese a su base. Estos pueden ser portátiles o fijos en función de lo que se deba proteger.

Una de las demostraciones consitía en el derribo (simulado) de un UAV de pequeño tamaño por otro también pequeño. En este caso una estación terrestre de radar detectaba y localizaba al enemigo y pasaba de forma automática sus coordenadas al C-UAV, que despegaba y lo atacaba de forma autónoma. Es, según explicó el coronel Arquero, una tecnología que muy pocos países, entre ellos España, tienen para combatir drones micro y minis. Esta se efectuaba en la zona denominada Primera Línea, donde se trabajaba con sistemas que estarían usando para defenderse las tropas en esa primera linea de combate.

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