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Al presupuesto de la ESA le faltan 4.000 millones de euros

Jan Woerner, director general de la ESA
Jan Woerner, director general de la ESA

En la reunión de ministros de la ESA en Sevilla programada para el próximo noviembre, el objetivo del director general de la ESA es obtener los fondos precisos para poder financiar los programas ya comprometidos y nuevas iniciativas.

El director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), el alemán Jan Woerner, va a intentar obtener de los 22 estados miembros de la Agencia, entre ellos España, un conjunto de compromisos económicos que suman 14.250 millones de euros.

La demanda que Woerner pretende obtener de la reunión de ministros que está programada en Sevilla para los días 27 y 28 de noviembre un incremento del orden de los 4.000 millones respecto a los aprobados en la cumbre ministerial de noviembre de 2016 celebrada en Lucerna (Suiza), que fue presidida por Luis de Guindos, entonces ministro español de Economía, Industria y Competitividad.

Woerner ya ha logrado el consenso y la luz verde de los 22 estados para que aporten a la ESA una financiación de alrededor de 10.000 millones de los 14.250 millones demandados, por lo que en los próximos 60 días deberá hacer un esfuerzo adicional para obtener esos 4.000 millones adicionales.

El incremento se dedicará de manera prioritaria a poner en marcha nuevos programas de exploración sobre las superficies de la Luna y Marte, mantener la financiación de la Estación Espacial Internacional, establecer medidas de apoyo a la industria europea de satélites y, muy especialmente a lograr la transición con éxito desde el actual lanzador Ariane 5 al nuevo Ariane 6 y preparar las evoluciones de este último y el Vega C.

Con todo la partida que está siendo objeto de mayores controversias es la relativa a aportar ayudas a la industria fabricante de satélites ‒principalmente asentada en Francia y Alemania‒, para la que se quiere destinar un máximo de 2.400 millones de euros. Los grandes industriales buscan recibir ayudas financieras para I+D+i y para desarrollar nuevas líneas de producción de satélites de nueva generación eléctricos y de todo tipo, principalmente de telecomunicaciones.

Para los próximos tres años, la ESA pretende asignar 4.300 millones de euros a los llamados programas “obligatorios”, que sirven para financiar los programas científicos y sus altos costes de funcionamiento.

En materia de lanzadores, plantea la cifra de 2.600 millones de euros, en buena medida para realizar una transición exitosa del Ariane 5 al Ariane 6 ‒cuyo vuelo inaugural sigue estando previsto para mediados de julio de 2020, fecha muy difícil de cumplir‒ y para lograr abaratar sus costes de desarrollo, fabricación y operación frente a sus competidores, especialmente la familia de cohetes Falcon de la compañía estadounidense SpaceX.

Sede de la ESA en París, donde se negocia actualmente el presupuesto de la agencia.
Sede de la ESA en París, donde se negocia actualmente el presupuesto de la agencia.

Woerner también propondrá a los ministros disponer de un presupuesto del orden de los 2.000 millones de euros para continuar con los trabajos de investigación en la Estación Espacial Internacional (ISS), mantener astronautas europeos a bordo e impulsar la exploración robótica sobre la superficie de la Luna y Marte de forma autónoma o en colaboración con la NASA o con las agencias espaciales de Rusia y Japón, principalmente.

En el marco de los satélites, la ESA pretende actualizar la actual constelación de satélites de navegación Galileo mediante la introducción de nuevas tecnologías, al igual que la constelación Copernicus, programas que gestiona por acuerdo con la Unión Europea.

En el caso de Copernicus, se trata de renovar los actuales satélites Sentinel de vigilancia medio ambiental de la Tierra con plataformas de nueva generación con capacidad para medir a escala mundial el CO2 del planeta, una iniciativa que pretende que Europa lidere el cumplimiento de los compromisos sobre el clima adquiridos en la cumbre del clima de París.

El presupuesto de la ESA de 2019 asciende a 4.180 millones de euros, a los que se añaden 1.540 millones de la Unión Europea, que son el resultado de la gestión de los programas Copernicus y Galileo y de la producción de los satélites de ambas constelaciones que asume la Agencia en nombre de Bruselas, así como de las aportaciones económicos que le transfiere Eumetsat para que la Agencia también fabrique los satélites meteorológicos europeos Meteosat.

Conviene recordar que mientras que el presupuesto anual de la ESA, si finalmente se aprueba el presupuesto global solicitado para 2020-2022, no alcanzará los 5.000 millones, la asignación anual que la administración federal estadounidense dedica a la NASA se sitúa en el entorno de los 21.000 millones de euros.

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