Ante la amenaza creciente de ataques con drones, Integrasys ha propuesto la creación de una barrera antidrones, que podría comenzar a desplegarse en un mes.
Con los tambores de guerra sonando en Europa ante posibles ataques mediante drones suicidas o de ataque lanzados desde los buques de la llamada flota fantasma rusa, los países europeos comienzan a plantearse como defenderse de ellos.
En España, la empresa Integrasys ha propuesto la creación de una barrera antidrones, cuyos primeros elementos, para proteger las zonas más sensibles, podrían estar desplegados en un mes desde la firma del contrato de compra “y disponibles las autorizaciones y equipos necesarios”. El resto de posibles objetivos podrían estar cubiertos por esta barrera “en tres o cuatro meses”.
Integrasys, que entre otros, trabaja con el ministerio de Defensa de Ucrania, y acumula una experiencia de 35 años en el desarrollo de sistemas de defensa, apuesta, para esta barrera, por “combinar ‘burbujas’ de protección local con capacidades de ‘jamming’ estratégico sobre sus comunicaciones y sistemas de posicionamiento, además de técnicas de spoofing que dificulten su operación”, similares a los que ya ha suministrado a Estados Unidos y Francia, y basados en su experiencia operativa en Ucrania en guerra electrónica, anti-jamming y denegación de comunicaciones.
En los informes de inteligencia que han transcendido, estos ataques desde esos buques rusos, podrían realizarse con UAV Gerbera, con un alcance de hasta 600 km o similares. Estos drones pueden ser transportados en contenedores estandarizados civiles, haciendo imposible su detección hasta el momento de su lanzamiento.
Varios de estos drones han protagonizado incidentes al entrar en los espacios aéreos lituano y polaco.
Álvaro Sánchez, consejero delegado de Integrasys ha manifestado que: “No basta con actuar cuando el dron ya está próximo a una infraestructura crítica. La clave es poder degradar o denegar su operación desde el despegue, evitando que alcance nuestro espacio aéreo y se convierta en un riesgo real para la población. España necesita proteger sus infraestructuras críticas, sus fuerzas armadas y a los ciudadanos desde el primer momento”.






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