El 12 de septiembre de 1948 a las 13:00 horas, un monomotor Nord Norecrin despegó del aeródromo de Dax con tres hombres a bordo: Primitivo Gómez, José Pérez Ibáñez, alias “El Valencia”, y Antonio Ortiz, 150 kg de bombas y sin radio. So objetivo era atentar contra Franco, que se encontraba en las regatas de San Sebastián.
Muchos españoles que habían huido de España tras la caída de la República no se conformaron, y soñaban con acabar con el dictador. En particular, los miembros de la antigua FAI (Federación Anarquista Ibérica) y de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que se habían refugiado en Francia, deseaban la muerte de Franco.

En agosto de 1948, tres anarquistas españoles Laureano Cerrada (de la CNT), Primitivo Gómez (expiloto de caza) y Antonio Ortiz se reunieron en Toulouse para planear un atentado contra Franco. Su plan era bombardear el barco en el que Franco estaría presente durante la regata en la bahía de San Sebastián el domingo 12 de septiembre de 1948.
Para ello Cerrada compra una avioneta Nord Norecrin c/n 1902 a un francés llamado Fontenis. Cargarían 30 bombas, robadas de un depósito de la Luftwaffe durante la ocupación alemana de Francia. Primitivo voló el Norecrin hasta un aeródromo en el norte de Cognac, donde un mecánico instaló soportes para bombas bajo el asiento del piloto. Luego voló a Tarbes, donde una camioneta entregó subrepticiamente las bombas.
El Norecrin despegó del aeródromo de Dax con los tres hombres a bordo y las bombas. El avión estaba sobrecargado, y no tenía mucho margen de error. Dejemos que Manuel Ortiz cuente su historia: “Entonces, la cuestión era el avión, un avión pequeño. Cuando me mostraron la fotografía, dije: ‘¡Es una bicicleta!’. Pero decidimos seguir adelante. Volábamos a unos 1000 metros de altura.
Yo estaba navegando, comparando el tiempo de vuelo con el mapa, cuando Primitivo, el piloto, me dijo: ‘¡Mira eso, Ortiz! Era la silueta de la costa de San Sebastián'”.

Entonces descendimos un poco y vimos dos destructores navegando juntos. Probablemente nos habían localizado con sus radares, ya que nos apuntaban con sus ametralladoras. En ese momento, un hidroavión Dornier patrullaba la bahía. Detrás de uno de los destructores había una lancha motora de alta velocidad de la Oficina del Puerto con Franco a bordo. Pero no lo sabíamos entonces.
Entonces aparecieron dos aviones de combate y Primitivo me los señaló. Luego fueron cuatro, y después dos más. Uno de los cazas nos hizo señas para que lo siguiéramos. Primitivo realizó un picado en dirección a Francia. Voló cerca del agua y arrojó nuestras bombas al mar. Todos gritaban: «¡Rápido, hacia Francia!».
Laureano Cerrada, que invirtió algo más de millón y medio de francos de la época, no se resignó a perder la partida y personalmente lo volvió a intentar a la mañana siguiente. El objetivo ahora era dejar caer las bombas restantes sobre el palacio de Ayete, donde el general se alojaba. Pero durante toda la noche no dejó de llover en las costas francesas y cuando la avioneta trató de despegar de la pista de tierra del aeródromo, las ruedas se clavaron en el barro. Ahí terminó la intentona.
Si hubiéramos logrado matar a Franco, habríamos tenido unos años menos de dictadura en España. Si hubiéramos sabido que Franco estaba en la lancha motora, habríamos realizado un ataque kamikaze japonés y estrellado nuestro avión contra la lancha.
Trasteando entre los libros y revistas que atesoro, encontré este relato del intento de atentado. Lo amplié buscando otras fuentes. La revista origen de todo es Small Air Force Observer (SAFO), de julio de 2008. En Henares al Día, del 25 de mayo de 2023, se cuenta la historia de Laureano Cerrada, el gran falsificador. La página web Antonio Ortiz, general sin amo ni Dios y, finalmente el documental televisivo «Ortiz, general sin dios ni amo», de Ariel Camacho, Phil Casoar y Laurent Guyot (1996). La descripción del ataque proviene directamente de una entrevista a Antonio Ortiz (1907-1996).






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