La NASA no quiere contar con único suministrados de naves tripuladas. Por la tanto, Boeing tendrá su segunda oportunidad con su nave Starliner. Una vez solucionados sus problemas técnicos, se preparan de misiones tripuladas adicionales. Además, es necesaria la certificación de un nuevo cohete para el transporte de tripulaciones a la órbita terrestre baja.
“Estamos viviendo la era más apasionante de la exploración espacial desde el programa Apolo“, declaró el administrador de la NASA, Jared Isaacman. “A medida que este ámbito sigue abriéndose, habrá una demanda creciente de vehículos de lanzamiento, etapas de transferencia, módulos de aterrizaje y, por supuesto, naves espaciales que transporten astronautas. La NASA ha mantenido su compromiso de contar con múltiples opciones de transporte de tripulaciones desde el inicio del Programa de Tripulación Comercial. Hemos trabajado estrechamente con Boeing para abordar los problemas detectados en vuelos anteriores de la Starliner. Tenemos la intención de que este vehículo vuelva a volar en apoyo de la Estación Espacial Internacional y de futuros destinos comerciales”.
La agencia tiene previsto ejercer las opciones para realizar un quinto y un sexto vuelo de ida y vuelta a la estación espacial utilizando la Starliner, y colaborará con Boeing y United Launch Alliance para certificar el cohete Vulcan para su uso tras el último vuelo del cohete Atlas V.
“Comenzaremos con una misión Starliner-1 sin tripulación a la Estación Espacial Internacional para validar las mejoras realizadas en la nave y recopilar los datos de vuelo necesarios”, señaló Isaacman. “A partir de ahí, aprovecharemos lo aprendido. Seguiremos implementando las medidas correctivas identificadas por el Equipo de Investigación del Programa y completaremos las pruebas y certificaciones requeridas para el vuelo tripulado. Nuestro plan actual es transportar astronautas en la misión Starliner-2 para el año 2028″.
En febrero, la NASA publicó las conclusiones del Equipo de Investigación del Programa de la agencia. En ellas se detallaban los problemas programáticos y técnicos que provocaron el regreso sin tripulación de la Starliner durante su primer vuelo tripulado en 2024. En total, la investigación identificó 61 recomendaciones para la NASA con el fin de garantizar que las futuras misiones cumplan con los elevados estándares exigidos para los vuelos espaciales tripulados.
El informe identificó problemas específicos en los propulsores de control de reacción del módulo de servicio de la Starliner. Estos operaron fuera de los parámetros de su cualificación técnica. Es por esta causa que se provocó la pérdida de control experimentada durante la Prueba de Vuelo Tripulado (Crew Flight Test). Mediante exhaustivos análisis y pruebas en tierra, la NASA y Boeing determinaron que los problemas de rendimiento de los propulsores del módulo de servicio se debieron a una combinación de factores. Entre ellos el entorno térmico y características inherentes al diseño.
A raíz de estos hallazgos, Boeing ha realizado modificaciones térmicas en el módulo de servicio de la nave. La NASA los evaluará para verificar una mejora en el rendimiento de cara a la misión Starliner-1. Asimismo, la NASA y Boeing han decidido conjuntamente implementar una modificación adicional en el diseño de las válvulas de los propulsores para respaldar la certificación de la nave y los futuros vuelos tripulados.
La misión Starliner-1, que se realizará sin tripulación, podría llevarse a cabo en diciembre de este año o en enero de 2027. Servirá como una misión de evaluación técnica para verificar las mejoras en el entorno térmico. Se obtendrán datos de rendimiento necesarios para la cualificación del sistema e identificar riesgos residuales antes de las misiones tripuladas.
Tras el vuelo, la NASA y Boeing completarán la modificación del diseño de las válvulas de los propulsores del módulo de servicio. Se centrarán en solucionar la extrusión de la junta de cierre (tipo “poppet”) y sus efectos adversos en el rendimiento de los propulsores. Boeing también implementará otras mejoras en la nave, incluida la instalación de nuevos propulsores y baterías en el módulo de tripulación. También se realizarán modificaciones menores en el sistema de paracaídas para aumentar el rendimiento y la fiabilidad en apoyo a la certificación del sistema.






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