El 3 de noviembre en París se subastarán más de 200 lotes de objetos que pertenecieron al legendario piloto francés Jean Mermoz.
Jean Mermoz es uno de esos nombres que todo piloto conoce. Nacido el 9 de diciembre de 1901, en 1922 se alistó en el Ejército del Aire francés. Tras ser licenciado entró a trabajar en la aerolínea Latécoère, donde coincidió con otros pilotos inmortales como Antoine de Saint-Exupéry. Posteriormente ambos, junto a otros pilotos, pasó a la Compagnie Générale Aéropostale.
La subasta incluirá más de 200 objetos, incluyendo una chaqueta que usó en sus vuelos sobre los Andes, sus gafas de aviador, un paracaídas grabado, una gorra de subteniente, cartas, dibujos y fotografías.
La casa de subastas Artcurial será la encargada de llevarla a cabo en su sede de los Campos Elíseos de París. El mismo 3 de noviembre se podrán examinar los diferentes lotes.
Mermoz y Saint Exupéry volaron con ambas aerolíneas de Francia a países de África como Marruecos y Senegal, los cuales en realidad solo eran destinos para dar el salto a América del Sur. En uno de esos vuelos, Mermoz tuvo que aterrizar en el Sahara y retenido hasta que se pagó un rescate. Otros cinco pilotos no tuvieron tanta suerte en accidentes similares y fueron asesinados.
En 1929 comenzaron a volar sobre los Andes, uniendo Atlántico y Pacífico. El “salto” de África a América, en cambio, seguía siendo en barco. El 13 de mayo de 1930 Aéropostale hizo el primer vuelo de Senegal a Brasil con un Late 28. En medio de una tormenta el avión terminó en el mar. Mermoz, piloto del mismo, y los demás ocupantes fueron rescatados.
Antes, el 9 de marzo de ese mismo año, había tenido que hacer, por fallo del motor, otra toma de emergencia, en este caso en los Andes entre Chile y Argentina en un vuelo de correo. Tras 50 horas, junto al mecánico del avión, lograron despegar y básicamente planearon hasta la ciudad chilena de Copiapó de donde habían partido.
El 7 de diciembre de 1936 despareció, junto a Alexandre Pichodou, Henri Ézan, Edgar Cruvelhier y Jean Lavidalie, en el Atlántico a bordo del Late 30 Croix du Sud (F-AKGF). Tras despegar de San Luis (Senegal), tuvieron que regresar por fallo de un motor. Al no haber un avión alternativo, fue reparado y con él volvieron a despegar. Tres horas y 47 minutos después se recibió un mensaje desde el avión: “cortamos motor derecho trasero”. Nunca más se volvió a saber de ellos.






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