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Industria

Radia quiere volar su Windrunner en 2030

Radia ha consolidado, en dos años, un ecosistema de suministradores a nivel mundial para su proyecto Windrunner. Al mismo tiempo su visión de aplicaciones para un medio de este tipo ha evolucionado. Desde el transporte de palas de turbinas eólicas, hasta logística militar, pasando por cargas comerciales muy voluminosas.

Latecoere y Stirling Dynamics se unen a un creciente ecosistema global de más de 20 proveedores y socios tecnológicos seleccionados para apoyar el programa WindRunner. Entre los colaboradores anunciados previamente se encuentran AFuzion, Aciturri, Aernnova, Akaer, Astronautics Corporation of America, Atitech, Element Materials Technology, Ingenium Technologies, Leonardo y MAGROUP Magnaghi Aerospace, entre otros.

Asimismo, se ha procedido a formar un equipo directivo y asesor potente, con la incorporación de altos cargos de los sectores aeroespacial, de defensa, logística y gubernamental. Se está incrementando la expansión de la presencia internacional, incluyendo el establecimiento de sedes centrales en Boulder, Colorado y Roma, Italia, que dan soporte a las operaciones y alianzas globales de la compañía.

Radia colabora con organizaciones gubernamentales y actores clave del sector de defensa, incluyendo la firma de un Acuerdo de Investigación y Desarrollo Cooperativo (CRADA) con el Departamento de Defensa de EEUU. Estas alianzas fortalecen la base técnica e industrial que sustenta el desarrollo de WindRunner a medida que el programa avanza hacia su ejecución.

Expansión de las aplicaciones de Windrunner

La misión original de transportar palas de turbinas eólicas del tamaño de rascacielos se mantiene intacta. Estructuras para parques eólicos, carga comercial y equipo militar se consideran cargas potenciales para este carguero de 109 metros de longitud. Radia anuncia un alcance estimado de 2.000 km, con una carga útil máxima de aproximadamente 72.500 kg.

El diseño del WindRunner contempla una bodega de carga de volumen ultra alto, capaz de transportar los cohetes más grandes del mundo, excepto el superpesado Starship de SpaceX, o al menos cuatro F-16 de Lockheed Martin y seis helicópteros Boeing CH-47 Chinook alineados uno tras otro.

«Hemos recibido mucho interés por parte de las fuerzas armadas para tareas como el transporte de seis helicópteros Chinook», declaró Mark Lundstrom, director ejecutivo de Radia. “Actualmente, para transportar un Chinook, hay que desmontar las palas y los rotores, lo que lleva casi una semana o diez días, con un gran equipo de personas y herramientas en un teatro de operaciones avanzado”.

El WindRunner sería lo suficientemente grande como para transportar CH-47 sin necesidad de desmontarlos. En el ámbito comercial, otra posible aplicación para esta aeronave de carga pesada es el transporte de turbofanes de fuselaje ancho de última generación fabricados por GE Aerospace y Rolls-Royce, que deben desmontarse para su transporte y volverse a ensamblar al momento de la entrega. “Y ahora imaginen los motores que pretenden fabricar a continuación: el Ultrafan [de Rolls-Royce] será mucho más grande y tendrá que ser completamente modular. El WindRunner los transportará todos a la vez”, afirmó.

La demanda de un avión de carga de este tipo es una incógnita. A favor del programa está el plan de aprovechar la cadena de suministro existente, utilizando turbofanes ya fabricados, un fuselaje totalmente de aluminio y una estructura de ala mayoritariamente de material compuesto. A diferencia de algunos programas de desarrollo aeronáutico ambiciosos, Radia no depende de diseños de fuselaje o motor radicalmente nuevos para llegar al mercado. En opinión de algunos analistas del sector, este avión de carga de baja velocidad no tiene nada de revolucionario, salvo su enorme tamaño.

Lundstrom sostiene que el éxito del programa dependerá de la ejecución, más que del desarrollo de tecnología o procesos de fabricación novedosos. “Aquí no hay tecnología nueva que deba probarse; todos los componentes se fabrican en serie”, concluyó. “La estructura es enorme, pero los procesos para construirla se han perfeccionado durante décadas. No lo veo como un riesgo tecnológico”.

Radia buscará la certificación FAA Parte 25 con una pequeña flota de aeronaves de prueba que eventualmente entrarán en servicio comercial en la flota propia de la compañía. Tiene previsto comenzar el ensamblaje de la primera aeronave en 2029 y realizar los vuelos de prueba al año siguiente.

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