La alemana Helsing ofrece un nuevo par de misiles de defensa aérea, junto con el software de inteligencia artificial necesario para coordinar las interceptaciones. Está destinados a derribar drones de ataque rápidos por un coste inferior a los 100.000 dólares por disparo.
La solución, denominada “Contra”, se encuentra actualmente en fase de pruebas. Se espera que esté lista para su comercialización en la segunda mitad de 2027, explicó Gundbert Scherf, director ejecutivo de Helsing. También aseguró que ya se ha firmado un contrato para su adquisición.
Los ingenieros de la empresa han desarrollado dos tipos de misiles interceptores. El AD-1, bautizado como “Inferno” y propulsado por un motor a reacción, y el AD-2, denominado “Ambush” y equipado con un motor de cohete de combustible sólido. Ambos han sido diseñados para abatir una nueva generación de drones de ataque que, en su comportamiento, se asemejan cada vez más a los misiles de crucero.
La elección de los sistemas de propulsión y la tecnología de guiado de estos interceptores responde directamente a la evolución observada en los drones de ataque rusos utilizados contra ciudades ucranianas.
Los drones rusos “Geran”, basados en el diseño iraní “Shahed”, eran inicialmente lentos y utilizaban hélices. Esto permitía a las fuerzas de defensa aérea ucranianas alcanzar una tasa de interceptación del 90 %. Sin embargo, en los últimos meses, Rusia ha comenzado a producir y desplegar miles de drones “Geran-4” y “Geran-5”, capaces de volar a velocidades de entre 400 y 700 kilómetros por hora. Esto ha provocado que casi la mitad de estos aparatos logren eludir las defensas y alcanzar sus objetivos.
Los dos nuevos tipos de interceptores de Helsing están diseñados para complementarse entre sí. El misil Inferno, que vuela a 700 km/h con un alcance de 20 kilómetros. Se concibe como la contramedida fundamental frente a la mayoría de las amenazas, a excepción de las más sofisticadas.
El Ambush, capaz de alcanzar más del doble de la velocidad del sonido, casi 3000 km/h, ha sido diseñado para interceptar rápidamente. Es el último recurso contra aquellas amenazas que han logrado eludir las defensas previas y están a punto de impactar contra su objetivo.
Una característica clave que facilita la producción en masa del sistema Contra reside en el diseño de los buscadores de radar activos de ambos interceptores. Estos componentes se fabrican utilizando hardware fácilmente disponible. De esta forma libera a los posibles compradores de cualquier preocupación relacionada con cadenas de suministro vinculadas a China o con los controles de exportación de Estados Unidos.






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