El jefe del Estado Mayor del Aire y del Espacio (JEMA) ha presentado Visión del Ejército del Aire y del Espacio, el documento que marca el camino a seguir en los próximos años.
En un acto en el Cuartel general del Ejército del Aire y del Espacio, el general Francisco Braco ha presentado Visión del Ejército del Aire y del Espacio, el documento que, como ha señalado, “No marca un objetivo a conseguir en el futuro, sino un camino, una referencia estable y funcional acorde al contexto geoestratégico actual, pero con la flexibilidad necesaria para anticiparse a los cambios que vayan surgiendo”
En el acto han estado presentes la ministra de Defensa, Margarita Robles y los jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra, general Amador Enseñat; y la Armada, almirante Antonio Piñeiro, junto a agregados de Defensa de más de una decena de países, y numerosos generales y oficiales jefe del Ejército del Aire.
“La victoria sonríe a los que anticipan el cambio en el carácter de la guerra, no a los que esperan adaptarse después de que ocurran los cambios”, general Giulio Douhet, “El dominio del aire” 1921.
La Visión del Ejército del Aire y del Espacio, como el similar Armada 2050 presentado en 2024 por la Armada española, tiene dos versiones. Una pública en la que se enumeran los objetivos y pasos que se deben ir dando, y otra reservada, en la que según señaló el general Braco, se está trabajando todavía, y en la que se fijan os detalles de cómo se deben dar esos pasos para lograr los objetivos marcados y cómo se involucrarán, y con qué medios, las diferentes unidades.

El general Braco ha definido esta visión como “la imagen objetivo del futuro al que esta organización apunta, utilizándola como guía para dirigir nuestra evolución y coordinar las decisiones que se tomen para orientarlas en el camino deseado”; y como “la hoja de ruta que marcará el rumbo del Ejército del Aire y del Espacio desde el presente al futuro”. Todo ello, ya que “parafraseando al actual comandante supremo aliado en Europa, general Alexus Grynkewich, debemos estar ‘ready to fight tonight’, debemos estar listos para combatir esta noche. Se trata, pues, de una misión con luces largas, con un firme compromiso del futuro, pero fijando hoy como punto de partida”.
Sobre la situación geoestratégica actual explicó que “las características que definen este entorno son: Volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, lo cual supone un cambio de paradigma”.
Recordó como el último informe anual de seguridad señala que durante décadas, “Europa disfrutó de una falsa sensación de estabilidad, dando por sentada la seguridad y la paz en el continente. Pero esta cuestión se ha erosionado. La anexión de Crimea en 2014 fue el preludio, el primer gran cambio de fronteras en Europa por la fuerza desde los conflictos de la antigua Yugoslavia en la década de los noventa y en 2022 con la invasión rusa ilegal e injustificada de Ucrania, la guerra a gran escala ha regresado a nuestro continente, rompiendo el orden de seguridad establecido tras la guerra”.
Ucrania ha supuesto un cambio radical en las doctrinas de combate. Los drones se han convertido en los grandes protagonistas, y el gran peligro para cualquier unidad en una banda de unos 35 kilómetros de profundidad a ambos lados de la línea del frente. Pero también en la lejana retaguardia, como de muestran los continuos ataques sobre infraestructuras críticas rusas como por ejemplo factoría y refinerías.
Sin embargo, el JEMA recordó que el uso de drones ya se generalizó en 2020 en el conflicto de Nagorno Karabaj. “Vimos algo que nadie esperaba ver en el siglo XXI. El uso intensivo de drones y tecnología militar de vanguardia marcó un cambio significativo en la forma de combatir respecto a enfrentamientos anteriores. Sistemas de bajo coste, como el vehículo aéreo de combate no tripulado Bayraktar o la munición merodeadora Kargu, demostraron cómo saturar defensas antiaéreas cambiando el equilibrio de poder regional con un coste mínimo. En Ucrania y recientemente en Oriente Medio, este cambio en el carácter de la guerra se ha atomizado. Al empleo extensivo de drones de bajo coste, tanto de forma individualizada como en enjambres, se le han unido misiles hipersónicos y de crucero y la utilización masiva de munición merodeadora. Esta multitud de vectores aéreos está creando efectos devastadores tanto en infraestructuras críticas de uso militar y civil”.

Con esto en mente, justificó la necesidad de esta visión en que “queremos ser garantes de nuestra propia seguridad, anticipando el cambio en lugar de esperar a que nos sorprenda y poder disponer de un Ejército del Aire y del Espacio preparado y dotado con las capacidades necesarias para ejercer una disuasión creíble”; y siguió considerando que “ninguna generación ha tenido que enfrentar un reto tan transformador como el que nos toca vivir en la actualidad. No se trata únicamente de avances tecnológicos y de un mundo global interconectado de una revolución internacional interconectada, sino de una revolución integral que define múltiples dimensiones de nuestra realidad. En lo que respecta a nuestra forma de actuar, además de operar en el aire, operamos en el espacio, operamos en el ciberespacio y operamos en el espectro electromagnético. Todo ello de forma integral, en un escenario donde las fronteras entre paz, crisis y conflicto están difuminadas”.
Con todo ello consideró que la “implementación de herramientas de inteligencia artificial y aplicaciones basadas en computación cuántica nos permitirán obtener la superioridad en el enfrentamiento al acortar el ciclo de toma de decisiones”.
“Debemos estar siempre preparados para combatir y, llegado el caso, vencer. Esa es nuestra razón de ser. Somos depositarios de la responsabilidad de proteger el espacio aéreo de soberanía nacional con el fin de asegurar la libertad y el bienestar de nuestra sociedad”. General Francisco Braco, jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio.
El general Braco, explicó los cinco puntos en que se sustenta el proceso de evolución y adaptación del Ejército del Aire y del Espacio:
Preparación permanente; dominio del aire, control del espacio y operaciones en el ciberespacio; resiliencia y empleo ágil de los medios en combate; proyección, rapidez y sostenimiento; y las personas.
Señaló que: “Somos una fuerza que no se detiene. Nos preparamos de forma continua, orientados al combate, porque la eficacia en el combate no admite improvisación. Pero todo ello mientras continuamos cumpliendo nuestra misión de vigilancia y control aéreo, vigilancia y control del espacio, las 24 horas del día, todos los días por año”; y que;“Para conseguir todo esto tenemos que integrar plenamente el combate colaborativo y el proceso que estamos desarrollando para conseguirlo es implementar el concepto ASTRA, el nombre que hemos dado al concepto nacional del FCAS, que implica integrar todas nuestras capacidades”.
Sobre el empleo ágil de los medios, el jefe del Ejército del Aire y del Espacio considera que “Nuestra fuerza debe ser capaz de operar de forma sostenida en escenarios hostiles, independientemente de la acción de un potencial adversario. El concepto de empleo ágil en combate consiste en la dispersión para asegurar la supervivencia y la continuidad en las operaciones, para lo cual nuestras bases aéreas principales y las de despliegue se conforman como un elemento fundamental de nuestros sistemas de armas”.
El Ejército del Aire ya lleva varios años con un programa de transformación de las bases aéreas en marcha dentro de BACSI. Construcción de nuevas infraestructuras como dormitorios y zonas comunes; de centros de mando; de almacenes para repuestos, pero también de polvorines.
De las “personas” dio que son la verdadera fuerza de Ejército del Aire y del Espacio con su talento, liderazgo y cohesión.

Dentro de los cambios para ese futuro que señala la Visión del Ejército del Aire y del Espacio, el general Braco destacó como está cambiando ya la formación de los miembros del mismo. Como los pilotos pueden entrenarse en combate con medios reales y sintéticos mezclados, como ya se realiza en los cursos TLP, y como ya se ha probado en algunas maniobras y ejercicios, donde parte de los medios aéreos eran en realidad simuladores en tierra enlazados en tiempo real con aeronaves en vuelo, y enfrentándose a amenazas generadas por ordenadores.
Ya también en el caso del personal de mantenimiento, “gracias a la digitalización dispondrá de sistemas de mantenimiento predictivo y será consciente del estado de salud de nuestras aeronaves en tiempo real. Mediante el empleo de herramientas de computación cuántica y analítica avanzada de datos, le permitirá anticipar los fallos antes de que ocurran, lo cual reducirá drásticamente los tiempos de reparación. De esta manera, su trabajo garantizará la disponibilidad de suministros y repuestos críticos, lo cual elevará el índice de operatividad de nuestros productos”.
Y lo mismo con los operadores de ciberespacio “este operador vigilará permanentemente las amenazas, detectará intrusiones y generará respuestas efectivas. Pero para ello necesitamos no estará solo, dispondrá de redes redundantes y distribuidas, que podrá priorizar alertas y acometer su respuesta. Su trabajo será decisivo para preservar la libertad de acción propia en un entorno donde la confrontación es constante”.
Y lo mismo con el personal del Centro de Operaciones y Vigilancia Espacial, que dispondrá de constelaciones multiórbitas redundantes y de procedimientos “que aseguren la disponibilidad de nuestras capacidades espaciales ante el aumento de las amenazas en el dominio espacial. Su contribución a las necesidades de inteligencia, las comunicaciones o la navegación será asombrosa, pues utilizará activos militares para obtener un conocimiento de la situación operativa sin precedentes. Al mismo tiempo, esta necesidad estas necesidades podrán ser, como no, complementadas con los servicios proporcionados por plataformas comerciales”.






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