Airbus estima que el mercado de servicios, que incluye, entre otros a la formación tendrá un valor de más de 420.000 millones de dólares en 2045 y harán falta casi 2,5 millones de profesionales.
Airbus ha anunciado sus nuevas previsiones para el mercado de servicios, en las que estima que en el año 2045 este tendrá un valor de más de 420.000 millones de dólares, con un crecimiento anual medio de 3,8 por ciento; y harán falta 2,44 millones de nuevos profesionales entre pilotos (660.000), TCP (1.050.000), y TMA (730.000).
Todo ello en respuesta a sus estimaciones de que para en 2045 el número de pasajeros se duplicará hasta los 10.000 millones, y la flota de aeronaves en servicio alcanzará los 45.550, casi el doble de la actual.
Esos 420.000 millones reparten en siete pilares principales que incluyen el mantenimiento, reparación y overhaul, modernizaciones, la formación, y digitalización y conectividad.

El mantenimiento en talleres de componentes se estima que en 2045 alcanzará un valor de 217.000 millones de dólares, un incremento del 3,7 por ciento anual. Para Airbus una parte importante de este aumento de facturación viene relacionado con un mayor número de revisiones necesarias ante el elevado número de aeronaves “antiguas” en servicio, y la necesidad de mantener dos sistemas en paralelo, uno para cada generación de aviones, con sus repuestos, sistemas y procesos en muchos casos diferentes, y por lo mismo, al suministro y reparación de componentes, todo ello con un aumento de costes para las aerolíneas y operadores.
El mantenimiento en rampa y de aviones en hangares alcanzará los 36.000 millones de dólares, con un incremento anual del 2,8 por ciento, en línea con las estimaciones de aumento de la flota mundial de aeronaves comerciales.
El apoyo a operaciones de mantenimiento, que incluye aspectos como el suministro de repuestos o los controles de calidad, llegará a los 104.000 millones, con un 4.3 por ciento de crecimiento anual.

Dentro del apartado de repuestos, tendrá un importante impacto la retirada de cerca de 18.500 aviones hasta 2045, de los que se estima se recuperaran componentes para su reutilización por valor de 60.000 millones de dólares.
En modificaciones y modernizaciones, el mercado alcanzará los 21.000 millones, con un crecimiento del 2,6 por ciento anual. Destacan en las modificaciones la instalación de asientos de clases nobles sobre la turista respondiendo a una demanda creciente de estos servicios premium, algo que han venido en llamar “premiumisación”.
Digitalización y conectividad, que se podrían incluir en el aparatado anterior, es un mercado que alcanzará los 27.000 millones de dólares, y que con un 5,3 por ciento de aumento anual, para Airbus este es el segmento con un crecimiento más importante y rápido, y esperan que se triplique en 20 años.
Finalmente, formación. Aunque se estima que alcanzará en 2045 los 17.000 millones de dólares, con un crecimiento anual del 3,1 por ciento, reconocen que “Ante la enorme necesidad de mano de obra, el sector debe redoblar sus esfuerzos para atraer y formar a nuevos talentos”.
Ya hemos hecho mención a las necesidades de incorporar ese “talento” en forma del número de nuevos profesionales que harán falta, pero desde Airbus ponen un especial énfasis en la necesidad de técnicos de mantenimiento, más con la llegada, en una década, de la nueva generación de aviones y la revolución que supondrán en aspectos como ser nativos digitales, el uso del hidrógeno para una mayor electrificación mediante el uso de pilas de combustible.

Estos cambios requerirán no solo unos técnicos especializados en tecnologías que todavía no hay en el día a día, sino con mayores calificaciones. Estaremos ante aeronaves conectadas, por ejemplo, a un gemelo digital, en las que esa digitalización, con el uso de algoritmos predictivos (entre otras nuevas herramientas) para el mantenimiento supondrá una mayor calidad y flexibilidad.
Amaya Rodriguez, vice presidenta de Planificación de Servicios Estratégicos de Airbus nos destacó que en la formación futura se prevé un creciente uso de sistemas de realidad virtual, un entrenamiento basado en competencias y, en el caso de los pilotos, un uso de simuladores que estimó en el doble de hoy en día, y hasta 15 por ciento más tiempo dedicado a escenarios operacionales avanzados en esa formación.






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