Al menos 35 vuelos comerciales han recibido avisos de bomba en Europa desde comienzos de noviembre, provocando desvíos, aterrizajes no programados, escoltas de cazas militares y amplios dispositivos de seguridad. En España, las alertas han afectado a operaciones en Madrid-Barajas y Murcia. La Comisión Europea ha reforzado la coordinación entre Estados miembros ante unos incidentes cuyo origen sigue sin esclarecerse.
La aviación comercial europea afronta una sucesión inusual de amenazas de bomba que, desde el pasado lunes, está alterando las operaciones de numerosas compañías aéreas en distintos aeropuertos del continente. Los incidentes, que hasta el momento se han saldado sin el hallazgo de artefactos explosivos, han obligado a activar los protocolos de seguridad aeroportuaria y, en algunos casos, han requerido la intervención de las fuerzas aéreas militares.
Según información de Reuters, la oleada ha afectado a compañías como Iberia, Air Europa, Ryanair, Wizz Air, Aer Lingus, Finnair, LOT, SAS, easyJet y Aegean Airlines, entre otras. Solo el jueves 5 de noviembre se registraron alrededor de una treintena de vuelos afectados, a los que se suman nuevas amenazas notificadas este viernes en países como Dinamarca, República Checa, Francia e Italia.
Las autoridades europeas investigan si existe una actuación coordinada detrás de estos avisos, muchos de ellos recibidos por correo electrónico. Aunque algunos expertos consideran que los incidentes presentan características compatibles con una operación de guerra híbrida, no existe por el momento una atribución oficial de responsabilidad ni pruebas públicas que permitan identificar a los autores. Aunque el ministro español de Asuntos Exteriores, Albares, ha afirmado en una entrevista televisiva que no descartan que se trate de una nueva acción de guerra híbrida contra Europa y que, sin duda, las investigaciones en marcha de la UE encontrarán a los responsables.
Madrid-Barajas y Murcia activan sus protocolos de seguridad
España figura entre los países afectados por esta sucesión de alertas, con incidentes registrados tanto en vuelos internacionales de llegada como de salida. El martes 3 de noviembre, un avión de Ryanair procedente de Mánchester y con destino al aeropuerto Internacional de la Región de Murcia recibió una amenaza de bomba mientras se encontraba en vuelo. El aviso llegó al centro de operaciones de la aerolínea, que lo trasladó a las autoridades españolas.
El avión aterrizó a las 10:50 horas, momento en el que se activó el dispositivo de emergencia aeroportuaria, con participación de la Guardia Civil, Policía Nacional, servicios de emergencia y especialistas en desactivación de explosivos.Los ocupantes desembarcaron y se realizaron las inspecciones de seguridad pertinentes. Tras descartar la existencia de explosivos, el aeropuerto recuperó su actividad alrededor de las 13:00 horas, después de más de dos horas de restricciones operativas.
La situación se reprodujo el jueves 5 de noviembre en Madrid-Barajas. Tres correos electrónicos con amenazas de bomba, recibidos en un intervalo inferior a 20 minutos, alertaron de posibles explosivos en vuelos de Iberia y Air Europa.
Según la información confirmada por Aena y las compañías aéreas, los avisos afectaron directamente a dos vuelos de Iberia procedentes de Roma y Milán y a uno de Air Europa con destino a París. La Guardia Civil facilitó inicialmente una cifra superior, de seis vuelos relacionados con las amenazas, que fue posteriormente corregida en las informaciones de Reuters.
Los vuelos de Iberia aterrizaron sin incidencias y el de Air Europa, que todavía no había despegado, fue evacuado e inspeccionado antes de continuar su operación. Tras la reunión del comité de seguridad y las comprobaciones correspondientes, las amenazas quedaron descartadas.
EFE informó también el jueves de un vuelo de Ryanair que había despegado de Madrid con destino a Sofía, Bulgaria, fue objeto de una amenaza de bomba. Las autoridades búlgaras activaron medidas de protección que incluyeron escoltas militares a aeronaves afectadas. La inspección posterior descartó la presencia de explosivos.
Estos incidentes ponen de manifiesto la dimensión internacional de la gestión de una amenaza aérea: un aviso recibido por una compañía o un aeropuerto puede requerir la coordinación simultánea de aerolíneas, proveedores de servicios de navegación aérea, autoridades policiales y organismos militares de varios países.






Añadir comentario